La ciudadanía debe ser la protagonista de 2018

El inicio de 2018 es propicio para reflexionar sobre los desafíos, oportunidades, retos y dificultades que tiene nuestro país para el presente año y es oportuno ponderar lo acontecido en 2017, no para anclarse en el pasado, sino que para meditar sobre lo bueno y lo malo y aprender de ello. El año que estamos iniciando será, sin duda, clave para la institucionalidad democrática de El Salvador, en donde los ciudadanos y la sociedad civil estamos llamados a dejar la pasividad y ser los verdaderos protagonistas por medio de nuestra participación activa.

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Javier Castro De León / Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

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Lamentablemente, 2017 deja al país con graves dificultades, tales como: que somos el país más violento de la región centroamericana y el que menos crece económicamente; tenemos serios problemas de pobreza, desempleo y déficits en salud y educación, así como una situación fiscal bastante complicada. Por otra parte, se presentaron situaciones preocupantes, como por ejemplo, los intentos por debilitar la lucha contra la corrupción al aprobarse reformas a la Ley de Extinción de Dominio para anular su efectividad; continuaron los ataques contra la Sala de lo Constitucional; se cayó en una situación de impago; se manipularon procesos de nombramientos de funcionarios, tal como ha sucedido en el IAIP y en la SIGET; además existen serias dudas sobre si fue justo el resultado de algunos procesos judiciales emblemáticos en los que no se lograron condenas, o si se debió a debilidad institucional del sistema de justicia penal.

También hubo aspectos positivos: la aprobación de la Ley de Procedimientos Administrativos y la Ley de la Jurisdicción Contencioso Administrativa; el respeto al derecho de propiedad sobre los ahorros de los trabajadores en la reforma de pensiones; la jurisprudencia constitucional en materia presupuestaria para ordenar las finanzas en el Estado y corregir la práctica de aprobar presupuestos incompletos violatorios de la Constitución; la aprobación del Manual de Selección de Magistrados y Jueces por parte del CNJ; y el rechazo enérgico de la sociedad civil bajo el lema #EsCorrupción, condenando las negociaciones oscuras de la plenaria legislativa del 18 de julio que buscaban debilitar la lucha contra la corrupción, entre otros.

En lo que corresponde a 2018, en 2 meses tendremos elecciones de diputados y concejos municipales, en medio de preocupaciones de sectores de la sociedad civil en torno a la organización de las mismas por parte del TSE. Asimismo, en julio próximo se debería efectuar la elección de 5 magistrados de la Corte Suprema de Justicia, de los cuales 4 integrarán la Sala de lo Constitucional; y a finales del año iniciará el proceso de elección del fiscal general de la República. Estos acontecimientos tendrán impacto, positivo o negativo, en la institucionalidad democrática del país, por lo que es necesario que la ciudadanía sea protagonista y ejerza un vigoroso ejercicio de contraloría social monitoreando dichos procesos antes, durante y después, exigiendo transparencia y respeto a la legalidad, y haciendo uso de la institucionalidad para defender sus derechos si es necesario.

Espero que 2018 sea de evolución y no de involución, de avances democráticos y no de retrocesos, de esperanza y no de desesperanza, de empoderamiento ciudadano y no de pasividad e indiferencia. ¡Feliz Año Nuevo y que Dios bendiga a nuestro país!

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