Lo más visto

Más de Opinión

La colonia Guatemala y las pandillas

Nuestra situación de inseguridad está marcada por el hecho de que cualquier colonia, indiferentemente de su nivel económico, tiene por lo menos a 500 metros una comunidad precaria en la que existen pandillas.
Enlace copiado
La colonia Guatemala y las pandillas

La colonia Guatemala y las pandillas

La colonia Guatemala y las pandillas

La colonia Guatemala y las pandillas

Enlace copiado
Esto quiere decir que tenemos una profunda enfermedad social que solamente puede ser resuelta mediante la unión de todos para derrotar sus causas: desigualdad social, falta de trabajo y educación, y corrupción e ineptitud de las cúpulas políticas, lo cual está a la vista.

La colonia Guatemala fue construida en los años cincuenta del siglo pasado; era un vecindario muy agradable, con casas pequeñas pero confortables, con una escuela primaria muy bien construida, con su iglesia y un parque de sóftbol que los sábados por la tarde y domingos se convertía en un lugar de sana convivencia social. En ese ambiente se establecieron familias honorables y crecieron muchas personas exitosas.

Cuando entramos en la crisis sociopolítica de mediados de los sesenta, se acentuó la emigración a las ciudades, en muchos casos a orillas de las quebradas que caracterizan nuestro territorio, y los programas de construcción de viviendas se convirtieron en tímidos intentos de solución. Después vendría la rebelión política de los setenta, la guerra civil y el incumplimiento de los Acuerdos de Paz por la clase política; por eso, desafortunadamente, no debe extrañarnos hasta dónde hemos llegado.

Justamente, en una de las comunidades contiguas a la colonia Guatemala explotó el pasado 11 de octubre el drama ya conocido: una pandilla dio un plazo de dos horas a la comunidad para que se fuera, lo cual hizo la mayoría. La PNC reaccionó con gran eficacia, la felicitamos, y 10 días después capturó a cinco pandilleros que habían hecho las amenazas; si bien este es un buen trabajo de la Policía, no sabemos del seguimiento que hará el Gobierno; esperamos que estos eventos sirvan de ejemplo y que la colonia Guatemala sea incorporada al programa El Salvador Seguro, normalizando la situación de violencia a la brevedad e iniciando programas de trabajo, de educación y de convivencia social mediante ADESCOS coordinadas por la municipalidad de San Salvador y con la participación de ONG que desarrollan exitosamente programas similares en otras localidades.

No es posible que dejemos sola a la PNC en tareas de reacción por más bien que lo haga. La prevención es la palabra mágica que nos permitirá ir resolviendo poco a poco, pero con firmeza, la terrible situación que vivimos.

Hace poco circuló en las redes sociales el reportaje sobre una joven que habla del episodio de la colonia Guatemala y narra lo que es el día a día, desde que sale con temor de su casa, sube al autobús y antes ya sabe que debe ocultar su dinero, cualquier joya y el teléfono; al caminar fuera de la universidad debe verificar si las personas que caminan cerca son delincuentes, pues cada día hay entre dos y tres asaltos en las cercanías. Refiere además la historia conocida de que si alguien quiere establecer un pequeño negocio sabe que las pandillas pueden aparecer en cualquier momento para demandar una extorsión mensual o exponerse a que lo maten.

Sin embargo, al final expresa: “El Salvador lleva el nombre de Jesucristo, nosotros creemos que un día Él se glorificará en nuestro país; El Salvador es un bello lugar con gente increíblemente fuerte y generosa, estoy segura de que los extranjeros amarán a mi país cuando lo conozcan”.

¿Qué esperamos, pues? Aquí se aplica el refrán ligeramente modificado: “A Dios rogando y con el mazo (de la justicia, eso sí) dando”.

Tags:

  • colonia
  • pandillas
  • escuela
  • guatemala

Lee también

Comentarios