La corrupción es añeja

Según “Lincoln” de Steven Spielberg, película basada en el libro de Doris Kearns Goodwin “Equipo de rivales: el genio de política”, se sentencia la historia de la abolición de la esclavitud como una trama de corrupción por la forma en que consiguen los votos que le faltaban, con la complicidad de uno de los hombres más probos que registra la historia de Estados Unidos que era el propio presidente Lincoln por una causa justa.
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En este caso el procedimiento es incorrecto aun cuando el producto resulte beneficioso. “El fin justifica los medios” es una frase atribuida a Maquiavelo y significa que gobernantes o el pueblo según las circunstancias han de estar por encima de la ética y la moral dominante para conseguir sus objetivos o llevar a cabo sus planes. La corrupción es todavía mas añeja que ese momento histórico de la vida de ese país.

La corrupción ha acompañado a través de los tiempos al ser humano. La corrupción surge con el poder que es la cuna mayor donde se potencializa la corrupción, con el tiempo se extiende a todas las clases sociales: rica, media y baja.

A todos los niveles y en todas las actividades el ser humano, altera la forma de alguna cosa, seduce, engaña. En el campo de la política se disfraza con el tráfico de influencias, el patrocinio, el soborno, la extorsión, el fraude, la malversación, el compadrazgo, el nepotismo, la impunidad, la prevaricación, la cooptación, etcétera.

Sayed y Bruce (1998) definen la corrupción como “el mal uso o el abuso del poder político para beneficio personal y privado”. La corrupción, partiendo de esta concepción, es definitivamente añeja, puesto que la historia registra muchos casos del abuso de poder para beneficio personal o enriquecimiento privado y los tribunales tienen en los archivos judiciales del mundo entero innumerables casos resueltos y otros que no existe voluntad de resolver.

En la realidad y volviendo a la mayoría de los países, incluido El Salvador, desconozco que un acto de corrupción se haya generado por la búsqueda de una causa noble como sería –solo para citar un ejemplo plausible– la reducción perceptible y gradual de la pobreza extrema en el país.

Por el contrario, la inequidad es cada día mayor en el país y la pobreza aumenta en paralelo al excesivo poder discrecional de los políticos que por muchos años han ocupado cargos gubernamentales. La corrupción es en sí misma un fenómeno estructural y es el reflejo de la inmadurez política y una cultura de fraude y engaño que caracteriza al ciudadano promedio y que roza los linderos de la cleptocracia.

Es impresionante el uso ilegal del oficio público en procura de un beneficio personal, así como la falta de los valores humanistas y la carencia de una conciencia social de quienes pernoctan en la burocracia. Es definitivamente impresionante el grado de conocimiento público y de aparente aceptación de estas distorsiones que maneja el ciudadano común.

La impunidad también es cada vez más ostensible, el excesivo poder discrecional del funcionario, la concentración del poder de decisión, la poca trasparencia en la utilización de los fondos etcétera.

La corrupción no solo transita en el sector público, también pulula en la empresa privada y la historia del país registra varios casos de usurpación de fondos de terceros confiados a un grupo de personas y a un sistema financiero confiables, pero se me terminó el espacio y la prudencia.

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  • complicidad
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