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La diferencia es la educación y la cultura política

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Sandra de Barraza - Columnista de  LA PRENSA GRÁFICA

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Bajo el título "El abrazo de Mujica y Sanguinetti... dos expresidentes elogiados por su gesto ejemplar", LPG difundió la motivación de cada uno para decidir retirarse de sus bancas en el Senado, el contenido de sus discursos y la actitud que públicamente asumieron. El reportaje refleja la diferencia que hace la educación y la cultura política en un país considerado "con mayor madurez democrática en la región".

Uruguay tiene alrededor de 3.5 millones de habitantes, tiene 176,215 km² de territorio y una densidad poblacional de 20 habitantes por km²; tiene al 100 % de los uruguayos hasta los 17 años inserto en la educación formal. Tiene casi la mitad de población salvadoreña, tiene una extensión territorial en la que nuestro país cabe 8.5 veces y tiene cultura democrática que hace diferencia.

Dice la UNESCO que ese país ha hecho de la educación la "garantía de la igualdad, en tanto que reconocen que la educación es uno de los pilares esenciales en la formación de ciudadanía, un agente que consolida el valor de la democracia, el desarrollo sostenible y la garantía fundacional del derecho civil, político y social". Allí, el desarrollo de la tecnología y la comunicación destaca. Uruguay es el país con mayor cantidad de centros educativos conectados a internet (96 %). Allí hay una computadora por cada estudiante y la educación inicial casi es universal.

Hay más que decir sobre ese país, pero lo que motiva esta columna es ver el ejemplar comportamiento de esos dos líderes, estadistas, políticamente adversarios de por vida, cuando esta semana renunciaron a su cargo en el Senado. Cada uno reconoció públicamente las particularidades del otro, cada uno tuvo la valentía y la humildad de reconocer los talentos y los aportes del otro y al finalizar se dieron un fuerte abrazo como un claro mensaje de armonía en la convivencia social en ese país.

¿Cuánto nos falta para que el 100 % de los menores de 18 años esté en el sistema educativo? Según estadísticas oficiales, son 883 mil menores de 18 años los que están fuera del sistema educativo. Y ¿cuántos centros educativos tienen acceso a internet? Únicamente la cuarta parte tiene este servicio. Muchos tienen problemas para pagarlo, ciertamente. Y ¿tienen computadora los estudiantes? No tienen. Los esfuerzos son insuficientes y los chicos tienen acceso únicamente a celular, aunque no sea de su propiedad. ¿Pueden pasar en el cíber de la comunidad? No, por cuestiones de seguridad y porque no hay suficiente en el presupuesto familiar.

Hay internamente grandes brechas educativas. Aquí la educación no se concibe como el mecanismo para asegurar igualdad de la población. Unos tienen mejor calidad que otros. Unos tienen más días de educación que otros. Unos tienen más recursos que otros. Y si nos comparamos con Uruguay en cultura cívica y política, las brechas se vuelven gigantescas y obligan a pensar si efectivamente nuestra educación está cumpliendo con el fin de "combatir todo espíritu de intolerancia y de odio". Lo que demostraron los dos exsenadores uruguayos es tolerancia, respeto y afectividad, demostraron inteligencia emocional.

¿Y aquí? El presidente, los asesores, los comisionados, los ministros, los funcionarios de más alto nivel, los diputados y otros más, en sus palabras y en sus gestos se empeñan en demostrar que se han educado para la intolerancia, la aversión, la antipatía, la enemistad, la repulsión y más. Penoso.

Tags:

  • educación
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  • presidente
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