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La economía, pragmatismo versus ideologización y prejuicios

La economía preocupa constantemente en todos los lugares y en El Salvador particularmente en los últimos años.
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Ahora pasamos por una situación muy complicada. Una crisis aguda de liquidez, endeudamiento excesivo. Los motores de la economía no están funcionando y las condiciones objetivas y subjetivas para dar confianza a los posibles inversionistas a que se embarquen en proyectos que generen empleo y riqueza están lejos de ser las ideales y, como es conocido, solamente el crecimiento económico, el crecimiento del PIB de forma sostenida puede resolver los estancamientos económicos y el déficit financiero de los gobiernos en el mediano plazo y traer a la población las necesarias fuentes de empleo, el bienestar de la sociedad y evitar males mayores como la violencia que encuentran en el ocio un caldo de cultivo muy rico.

En el país encontramos permanentemente discursos contradictorios sobre el tema económico del Gobierno y el partido oficial. Hablan de crecimiento, fomento en las inversiones y diálogo, ponen de abanderado a Óscar Ortiz y a Roberto Lorenzana para fomentar la inversión y hacen toda acción de acercamientos, dicen todo lo que el inversionista quisiera escuchar y de pronto en el mismo Gobierno o miembros del partido oficial salen dando declaraciones que desmotivan la inversión, como el intento de expropiar las pensiones de los fondos privados, anunciando endeudamientos nuevos masivos cada vez o con mucha frecuencia atacando la gestión de la empresa privada o de críticas sensatas de especialistas en la materia como FUSADES, FUNDE, despreciando las sugerencias del FMI.

Y si bien hay discursos contradictorios, al hacer un repaso frío y un análisis, en la balanza de lo positivo y lo negativo, domina por mucho lo último, los ataques a quien critica su gestión, la situación o las ideas equivocadas, ante los malos resultados, la situación que se deteriora y los problemas de liquidez que podrían arreglar si se llega a un pacto fiscal satisfactorio, lo rechazan y se aferran a posiciones que técnicamente no son las adecuadas. Pareciera que privan la ideologización y los prejuicios: “ellos” contra “nosotros”, y en economía es un error grave, las medidas sensatas no tienen color ideológico ni dueño, no son de “ellos” ni de “nosotros”, son simplemente lo necesario para hacerla marchar bien, para mejorar las finanzas estatales, para incrementar inversiones, empleo, para financiar los programas sociales, para mejorar el país.

Ha habido momentos en que se ve esperanza, confianza en que el Gobierno dialoga sinceramente, con deseos de escuchar, comprender a la contraparte y tener la apertura de entender cómo se les ve desde fuera. No han sido muchos ni tampoco muy duraderos. Cuando parece que vamos bien, aparece un exabrupto o una serie de declaraciones que van para el otro lado y aparece nuevamente la desilusión y el escepticismo en la población. El Gobierno ha predicado que su gestión no es solo para sus seguidores, sino para todos los salvadoreños, lo que corresponde por ley; sin embargo, cuando prevalece la fuerza partidaria, cuando parece que es el partido quien gobierna, eso pierde validez y surge el discurso agresivo que no conduce a nada.

La pregunta que muchos nos hacemos es que habiendo gente inteligente y pragmática en el FMLN y el Gobierno, ¿habrá deseos y capacidad de reflexión en los temas críticos de lógica absoluta? ¿Habrá la humildad de tener autocrítica sincera, objetiva, reconocer rutas equivocadas y estudiar con seriedad posibles correcciones? Yo, que soy un eterno optimista, tengo la esperanza de que sí. Hay muchos, entre salvadoreños y diplomáticos, que no creen como yo, piensan que se aferran a sus posiciones con mucho hígado y están dispuestos a seguir en lo mismo aunque signifique tronar y con ellos el país.

¿Qué tan difícil es ser pragmático y dejar atrás ideología y prejuicios? No debiera serlo tanto.

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