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La esperanza está en nosotros mismos

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Corrupción, desconfianza, violencia, crimen organizado, falta de interés en anteponer los intereses del país, a los personales; falta de capacidad de los líderes importantes. Sin duda nunca hubiéramos querido que esto se refiriera a nuestro querido país, El Salvador, y con seguridad, los últimos acontecimientos nos hacen pensar que no hay esperanza... pero sí la hay y todo depende de nosotros mismos, no de lo que los otros hagan o hayan hecho.

En contraposición a sus pocas e históricas apariciones, la Virgen María tiene ya varios años de haber adoptado un nueva modalidad para darnos a conocer la voluntad de Dios y es a través de locuciones interiores a distintas personas alrededor del mundo. Nadie sabe quiénes son y ellas no se conocen entre sí, pero cada una sabe que es una de ellas y todas están recibiendo distintos mensajes, con un fin común.

El 11 de junio de 2015, en un mensaje de la Virgen María a una de estas personas y cuyos mensajes han sido aprobados y publicados por monseñor John Essef, sacerdote diocesano de Scranton, Pensilvania, nos pone en alerta y nos dice: “¿No oyen los tambores de guerra? ¿No ven el colapso que rodea al mundo? ¿Ha habido algún momento como este? ¿Ha estado la humanidad en tan grave peligro? Sin embargo, muchos aún duermen, cómodos en sus camas”.

Y continúa el 16 de junio de 2015: “Las fuerzas del mundo político solo buscan el poder continuo sin consideración por la vida humana. Estas poderosas fuerzas ocultas están decidiendo el futuro del mundo y todas deben ser sacadas a la luz”.

Como una evidencia de estos mensajes, en nuestro país tenemos ya casi 25 años de haber firmado los Acuerdos de Paz y lo que los acontecimientos de los últimos días nos están demostrando es que los problemas estructurales que existían en aquel entonces no solo no se han mejorado, sino que se han incrementado sustancialmente y lo más grave todavía es que, en el corto plazo, no se mira ninguna esperanza, tal y como nos advierte la Virgen María.

Sin embargo, ella misma nos aclara el momento que estamos viviendo y nos dice en el mismo 16 de junio de 2015: “Estas fuerzas tremendas no brotaron de la noche a la mañana. Son el resultado de fuerzas ocultas, que se han unido por sus propios intereses egoístas, manipulando los acontecimientos y deben ser dispersadas por mi luz. Aquí es donde el mundo se encuentra, al borde de la mayor oscuridad o al borde de la luz total”.

El 18 de junio de 2016, la Virgen María nos aclara cuál debe ser nuestro comportamiento dentro de todo este negativismo que estamos viviendo y nos pide: “Lean cómo Gedeón derrotó a los madianitas al reducir el tamaño de su ejército, por lo que toda la Gloria fue para Dios” (confrontar la Biblia en Jueces 7, 1-22).

Es a eso a lo que estamos llamados y es en Dios en quien debemos poner toda nuestra esperanza, pues solo si se hace lo que se ha dejado de hacer, buscando y anteponiendo la voluntad de Dios a la que cada uno de nosotros pueda tener, es como vamos a poder salir adelante.

Quizás muchos salvadoreños podremos sentir que no podemos hacer nada. Pero sí podemos, pues gracias a Dios vivimos en un Estado democrático y haciendo lo que la Virgen María nos pide, que es orar y tener fe, podemos cambiar las cosas, dando nuestro apoyo a aquellos dirigentes políticos que también sean de oración y sobre todo, tengan temor de Dios.

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