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La evolución pandilleril

La presente exposición responde a una investigación con base en el método de observación y actuación social, que ejecutan las pandillas; esta no es más que la primera entrega del resultado que se ha obtenido de las notas tomadas desde noviembre de 1994 hasta la fecha; por razones de la necesidad del tema actualizado, comenzaré partiendo de este momento.
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El repunte de los homicidios hace que la población se vuelva a preguntar ¿por qué los asesinatos vuelven a manar de la sociedad salvadoreña? La respuesta no es nada simple, si empezamos a buscarla en los resultados que ha presentado el gobierno por medio de su Gabinete de Seguridad, es más, se vuelve paradójico, si vemos que el 21 de marzo de este año, el señor fiscal general de la República ha admitido que el número de desaparecidos sigue incrementando, lo que al mismo tiempo me da la razón en cuanto a que este servidor siempre ha denunciado que las cifras ocultas o números negros, como se conoce, nunca se habían dado a conocer; qué triste que hoy que la conocemos, se ha admitido que son alrededor de 10 salvadoreños, a diario, que se desaparecieron el año pasado y la cifra actual es escalofriante.

Los grupos al margen de la ley tienen una connotación específica en nuestro país, a tal grado, que han evolucionado para darle respuesta a las “políticas criminales” salvadoreñas, contrarrestando la finalidad para las que se habían propuesto, utilizando una estructura lógica y una economía real.

Hablemos de las pandillas. El tratamiento interno de las maras o grupos pandilleriles permite que el individuo pase a ser parte de una familia y no de una estructura, a tal grado que ellos cubren la necesidad que los jóvenes de escasos recursos tienen, con respecto al lazo afectivo de la familia o de pertenencia a un estamento social. Las pandillas permiten que el niño/a, joven o adulto, formen parte de una estirpe sólida que les otorga una protección, pertenencia y familiaridad, a tal grado que los nuevos integrantes asienten con el grupo al que pertenecerán, una vinculación más grande que la del cordón umbilical.

Los grupos al margen de la ley no estaban desapareciendo, ni mucho menos estaban huyendo, lo cual está muy claro, lo que se puede observar es que se habían replegado para estudiar los planes y actuaciones del gobierno; con lo anterior no estoy diciendo que no fueron eficaces los proyectos de represión, sino más bien, que los jefes pandilleriles, aprendieron a estudiar a su enemigo, que para el caso son las fuerzas de seguridad nacional. Este sistema de estudio no es propio de las pandillas, esto está milenariamente analizado, desde “El arte de la guerra” del general Tsun Tzu hasta el adiestramiento de guerrillas de Ho Chi Minh, por lo que solo ha bastado con que sepan leer para poder replegarse y contraatacar.

Una evolución muy nacional ha sido la misma estructura, la cual va desde los colaboradores hasta la ranfla, dejando por fuera a los simpatizantes, quienes han pasado a ser la base del retiro de sus miembros, ofreciendo de esta forma la única estructura pandilleril que permite al que les sirvió bien retirarse sin sufrir ajusticiamiento de sus mandos.

Lo anterior, aun cuando parece único, es al mismo tiempo grave, porque le está mostrando a la seguridad nacional lo hábilmente organizados que están.

Falta analizar su religión y su dirección, pero eso será en otra ocasión. Aun así, este país vale la pena.
 

Tags:

  • pandillas
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