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La familia: factor clave

Fortalecer la unidad básica de la sociedad es una tarea impostergable.

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Rafael Ernesto Góchez

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El núcleo familiar juega un papel crucial en (1) la protección de los seres queridos y los más vulnerables (personas mayores de 60 años) ante el nuevo coronavirus, (2) la administración de la cuarentena (aislamiento), (3) la superación de la adversidad (resiliencia) y (4) la cohesión de la sociedad.

Una cosa ha salido a flote con el COVID-19: el consumismo, el egoísmo y la voracidad de los negocios habían soterrado a la unidad básica de la sociedad. Además, esta situación adversa aflora en momentos en que mucha gente se sumergía en la realidad virtual y relegaba las cosas sencillas de la vida. Lo paradójico es que la pandemia ha obligado a la humanidad a echar mano de su acervo más valioso (la familia) para prevenir y contener el COVID-19. En pocas palabras, la familia es la unidad de rescate a nivel mundial.

De lo antes expuesto se deduce que fortalecer la unidad básica de la sociedad es una tarea impostergable. También cabe destacar que el patrón familiar ha evolucionado y sigue modificándose junto a las transformaciones psicosociales, migratorias y económicas. Un estudio de UNICEF-FUSADES (2015) presentó los rasgos de la familia salvadoreña, entre los cuales se destacan los siguientes.

Rasgo 1. Las familias nucleares, conformadas por un jefe o jefa de hogar, un cónyuge e hijos/as, representando un sólido 38 % del total de familias. Luego están las familias extendidas (compuestas por jefe/a de hogar, cónyuge, hijos/as, otros familiares y/u otras personas), las cuales abarcan el 32 %.

Rasgo 2. Las familias monoparentales (donde un progenitor convive con y es responsable en solitario de sus hijos e hijas menores o dependientes) representan un 13 % del total, en las cuales más del 85 % declara tener jefatura femenina y vive cerca del 21 % de niños y niñas entre 0 y 5 años.

Rasgo 3. Un alto porcentaje de mujeres carecen de protección laboral pues se desempeñan en el sector informal o en actividades que no cuentan con protección social contributiva. Lo anterior es contundente en el área rural, donde además las mujeres consideran que las tareas domésticas son su obligación.

Rasgo 4. La presencia de familiares que viven en el exterior se concentra en familias con jefatura femenina y en aquellas que residen en las áreas rurales. Las desestructuraciones familiares que ocurren en el marco de la emigración suelen impactar a niños, adolescentes y adultos mayores.

Rasgo 5. Ha aumentado la proporción de los hogares unipersonales y de parejas sin hijos (sumados representan más del 17 %). En contraste, las familias extendidas van en descenso, lo cual es una clara señal de la transformación que experimentan la composición familiar en El Salvador.

Conclusión: la familia es un factor clave para enfrentar y superar el COVID-19. El patrón familiar tradicional (papá, mamá e hijos) sigue vigente en la sociedad salvadoreña, pero hay cambios significativos. Prueba de ello es el creciente número de familias monoparentales, hogares unipersonales y parejas sin hijos, las cuales –en conjunto– ascienden a un tercio del total de familias. Esta tendencia indica que (1) la familia es una institución dinámica que se acopla a los cambios, y (2) los diferentes patrones de composición familiar deberían ser considerados por los hacedores de políticas públicas.

Tags:

  • familia
  • COVID-19
  • rasgos

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