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La felicidad como medición del progreso social

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Gerente de Comunicaciones, Banco AgrícolaEn el último informe de las Naciones Unidas, denominado Informe Mundial de Felicidad 2017, Noruega, Dinamarca e Islandia encabezan la lista, de entre 155 países. Colombia, que en informes anteriores ha ocupado el primer lugar, quedó en el puesto 36 y El Salvador en el 45.

Los primeros países del ranking sustentan su felicidad en los siguientes factores: Cuidado de la Persona, Libertad, Generosidad, Honestidad, Salud, Ingresos y Buena Gobernanza, de acuerdo con el informe. Lo anterior deja claro que la felicidad, por sí misma, no existe, sino que depende de la calidad de actuación de cada gobierno y sociedad civil, el alcanzar mayor o menor nivel de felicidad para sus poblaciones.

Estamos en el puesto 45 de 155 países y todos sabemos cuál es la actuación frente a los factores que sustentan la felicidad en nuestro país, tanto de parte del gobierno, como de la sociedad civil. Apegados al informe, el desempeño logrado en materia de salud, honestidad, cuido de la persona, y demás, no es de los mejores. En dicho sentido, cada país debe procurar mejorar sus estándares de calidad de cada factor, para que la curva de la felicidad siempre esté en constante movimiento hacia el logro de que las personas puedan crecer en ser felices.

La felicidad es un estado mental que tiende a estar en crecimiento entre los primeros 45 años, que es donde se obtienen experiencias, y se cosecha la mayor cantidad de triunfos; luego entrando a los 50 años, la persona entra a una especie de ponerse a prueba si puede ser feliz. La búsqueda de la felicidad es algo que mueve a las personas a dar lo máximo de sí mismas, de derribar fronteras, y lo consigue con el apoyo de ciertos factores, aquí mencionados, que le facilitan llegar a un grado de felicidad que les hace sentirse bien. El hecho que un país logre estar en los primeros lugares de la felicidad mundial demuestra que cuenta con un gobierno y sociedad responsable con todos sus habitantes, porque cuenten con los suficientes empleos e ingresos, ambiente de honestidad, gocen de libertad, buena forma de gobernar, ser saludables, un comportamiento generoso, y cuido de las personas.

Cada gobierno de turno en El Salvador, tanto el central como municipales, debe enmarcar sus prioridades de trabajo, de cara a la población, enfocadas en construir los modelos de actuación, con todo y sus políticas y normativas, para lograr que mediante estas, las personas puedan alcanzar un nivel de felicidad que conlleve a un mayor arraigo de su cultura y compromiso de salir adelante, como país.

No es una declaratoria de “ser felices”, sino un enganche con ser críticos de los programas de bienestar personal, salud, combate a la corrupción, de vivir en libertad, seguridad, generación de empleos con buenos ingresos, y sobre todo, de contar con gobiernos que administren y gobiernen bien. El gobernar bien debe depender de un plan con indicadores de medición, que sean los que determinen lo bien o mal gobernados que estamos los salvadoreños. Cada vez más se considera a la felicidad como la “mejor vara” para medir el progreso social y meta de las políticas públicas, de acuerdo con el informe. ¿Cómo está nuestra “vara”?

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