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La fuerza del trabajo en equipo (II)

Esta es una versión rigurosamente revisada y dado que en este país los que toman decisiones no escuchan, la reiteración es válida.
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La fuerza del trabajo en equipo (II)

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 El que suscribe este ensayo siempre ha expuesto a nivel macro y micro, a nivel empresarial y gubernamental, “que el trabajo en equipo lleva implícito una fuerza natural que garantiza un resultado exitoso”.

El país tiene muchas limitaciones naturales y adquiridas, identificadas con su origen y su desarrollo o más específicamente: colonización (origen), ubicación geográfica, estrechez territorial, escasa cultura, alta densidad demográfica, malas políticas gubernamentales, herencias y decisiones, el pasado y el presente, la estructura y la coyuntura: distorsionadas todas por decisiones humanas.

Gobiernos de toda índole e ideología han pretendido mejorar la suerte y destino de un país de alta densidad poblacional, con exigua competitividad-productividad y con un promedio de educación a nivel mundial bastante bajo. Las políticas gubernamentales adoptadas por gobiernos militares y civiles nunca han tenido visión país, siempre han estado contaminadas por intereses particulares y políticos que han impedido agotar las fortalezas y oportunidades, que sí han podido utilizar eficazmente otros países con igual o menor potencial natural que El Salvador.

Después de todas las elecciones y al confirmarse el nuevo gobierno, siempre se mencionan los términos que se tornan estribillos: concertación, consenso, Plan de Nación, Visión País, trabajo en equipo. No todo lo que es lógico se aplica, cuando la voluntad humana contaminada interviene y desvía constantemente la inspiración surgida en forma fidedigna y pura de los intereses colectivos.

El deber ser sugiere el trabajo en equipo, sobre todo en un entorno plagado de escaseces y de intereses mezquinos. Hablar de derechas e izquierdas, de capitalismo o socialismo, resulta tangencial cuando lo que predomina es pobreza material, cultural y espiritual en un país que carece de fortalezas y en el cual abundan debilidades. Coexisten gobernantes y gobernados que se han negado consciente e inconscientemente su progreso al hacer predominar siempre su egoísmo.

Las vacaciones denominadas navideñas significarán asesinatos diarios y muchos accidentes sin tiempo para reflexión y descanso. Sí habrá mucha agitación y excesivo gasto. La gran mayoría de los salvadoreños continuarán sobreviviendo, retornando la población económicamente activa a sus labores en un sector formal e informal, laboriosos todos, pero con un conformismo pasmoso, esperando con la consabida paciencia, que en unos pocos días un nuevo año se inicie; sí con una inconsciente aspiración ciudadana promedio de que se concrete un acuerdo nación, y en definitiva un clima de seguridad ciudadana, porque de ello depende el logro de una estabilidad económica y financiera del país y más importante aún su estabilidad laboral.

La lógica indica que para un normal desenvolvimiento económico y una reducción gradual de los crónicos desequilibrios financieros del país se requiere de un entorno socio político que inspire confianza y certidumbre en el inversionista nacional y extranjero. Una vez más, solo dentro de una óptica o perspectiva de mayor producción, de estabilidad socio-política y de menor costo de producción, es que, por lógica elemental, el país será considerado por el potencial inversionista.

Congruente con lo anterior, la fuerza del trabajo en equipo (acuerdo nación) es también importante para un país que desea depender más del potencial de sus factores productivos en una función productiva interna normal y menos de sus remesas familiares, optando por una factibilidad país y nunca más por una obsoleta estrategia de propuestas para ganar votos. Deberá ser este período el preámbulo de una trayectoria de acuerdos y arreglos para apartar el proliferado egoísmo y dar paso al bien común.

Tags:

  • trabajo
  • estabilidad
  • sector informal
  • inversion
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