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La gran tarea

La superación de la crisis actual pasa por precisar si es estacional o sistémica.

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Rafael Ernesto Góchez - Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

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La CEPAL subraya que la pandemia ha intensificado los problemas estructurales y la urgencia por cambiar el modelo de desarrollo en Latinoamérica. La caída del -9.1 % del PIB de la región será la peor contracción de los últimos 100 años y alertó que la crisis será más larga de lo esperado.

El panorama es tan complejo que la CEPAL expone lo siguiente: “Si estos países caen en insolvencia habrá una crisis sistémica. Hay que ampliar la iniciativa de suspensión del servicio de la deuda a países de ingreso medio vulnerables, sobre todo Centroamérica y el Caribe, e impulsar la creación de un mecanismo internacional para la reestructuración de la deuda soberana”.

La crisis salvadoreña es más profunda que la latinoamericana porque los niveles de pobreza, endeudamiento y subempleo ya estaban por encima del promedio regional a la llegada del covid-19. Hoy, los problemas se han agrandado. Dos hechos lo confirman: (1) la confrontación política y (2) el debilitamiento institucional en plena pandemia.

La superación de la crisis actual pasa por precisar si es estacional o sistémica. De la certeza del diagnóstico y la entereza de los gobernantes depende el tratamiento a seguir. ¿Cómo aumentar el ingreso y reducir el gasto público en medio de una recesión económica? Esta interrogante ilustra la conveniencia de lograr un pacto fiscal para la recuperación del país; de lo contrario (de no haber una buena gobernanza) y producirse un alza de contagios de coronavirus, se profundizaría la crisis.

En este contexto, seguidamente se exponen cuatro puntos que la ciudadanía debería tener en consideración para sacar adelante El Salvador por una vía democrática.

1. Tener pensamiento y opinión propia. Todo ciudadano tiene derecho a pensar libremente y a compartir sus ideas a través de cualquier medio de difusión. También se requiere sensatez y empeño para examinar las fuentes de información, analizar las causas de los problemas, lidiar con el bombardeo mediático y tomar decisiones acertadas.

2. Decir SÍ a la inclusión. Miles de personas se “encierran en la realidad virtual” y se desvinculan de la vida real. Hay medidas probadas que favorecen la integración social; por ejemplo, la seguridad alimentaria, la educación de calidad, el trabajo productivo y el empoderamiento de las mujeres.

3. Valorar el rol de la llamada “clase media”. Su relevancia está dada por el nivel educativo, los deseos de progresar, el pago de impuestos y la disposición a ahorrar. Uno de sus mayores aportes es su inversión en la recapacitación y su tránsito a la economía digital y ocasional.

4. Exigir transparencia a la administración pública. Un paso decisivo es el acceso a la información pública, así como la profesionalización de las instituciones encargadas de controlar el ejercicio del poder público. También es crucial que la ciudadanía ejerza una efectiva contraloría social.

Reflexión: la pandemia, el modelo de desarrollo vigente y los tomadores de decisión están llevando a que El Salvador sufra una crisis sistémica o sea que está impactando significativamente todas las áreas de la vida nacional (sanitaria, económica, social e institucional). Consecuentemente, su mitigación y superación requieren de la coordinación y colaboración de todos los sectores. La gran tarea es, entonces, convertir el diálogo público-privado en un mecanismo efectivo para la recuperación y transformación del país.

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