La incapacidad histórica del liderazgo nacional

Es la responsable de la tragedia salvadoreña.
Enlace copiado
La incapacidad histórica del liderazgo nacional

La incapacidad histórica del liderazgo nacional

La incapacidad histórica del liderazgo nacional

La incapacidad histórica del liderazgo nacional

Enlace copiado
El liderazgo nacional que detentó el poder en los sesenta y setenta nos condujo progresivamente a la guerra de los ochenta; y el que lo detentó en el cuarto de siglo de la posguerra nos condujo progresivamente a la guerra de nuevo tipo que hoy lidera el crimen a nivel mundial, y la postración económica y social en Centroamérica. La observación histórica comprimida del último medio siglo identifica el problema principal de nuestro país en la incapacidad del liderazgo nacional para construir y sostener la paz, la convivencia y el desarrollo, unificando al país con un proyecto de futuro.

La trilogía del poder militar, político y económico en los sesenta y setenta, en el contexto internacional de la seguridad nacional y de la guerra fría, condujo progresivamente al país a la guerra de los ochenta. Sin quererlo y sin saberlo fue creando las condiciones para el surgimiento y el desarrollo de la guerrilla y de los frentes de masas en los setenta, y de las organizaciones político-militares insurgentes de la guerra de los ochenta. Uno de sus pocos precursores en vida, Eduardo Sancho, miembro de la entonces Comandancia General del FMLN, me confirmó lo que muchos siempre creímos: que si el poder hubiera respetado los resultados electorales de las elecciones presidenciales que ganó Duarte y Ungo en 1972, no hubieran podido organizar y desarrollar la guerrilla. Después de 80 mil muertos y desaparecidos, miles de lisiados de guerra, cientos de miles de desplazados internos, el éxodo progresivo de un tercio de nuestra población al exterior y un cuarto de siglo de retroceso económico nacional, con un enorme costo logramos con los Acuerdos de Paz poner fin a la guerra y algunos cimientos de la democracia, en una cultura históricamente autoritaria, de exclusión y división nacional.

Las privatizaciones del sistema financiero, de la telefonía, de las distribuidoras eléctricas, de los fondos de pensión y la dolarización del país, decididas e implementadas con limitada transparencia, competencia, democracia e institucionalidad y la corrupción y desfalcos de diversas instituciones del Estado, concentraron aceleradamente el poder económico y político-institucional, indignando y desafiando a amplios sectores de la población. Así surgió este “modelo” económico-político de mayor concentración de la riqueza, de crecimiento disminuido liderado por el consumo importado, de limitada inversión y desarrollo social, de crecientes déficits macroeconómicos, y de instituciones débiles y atrasadas. ARENA S. A de C. V. y sus aliados, con el respaldo de los principales medios de comunicación nacional, polarizaron al país exacerbando la confrontación con un FMLN cuyas mayoritarias corrientes social-demócratas fueron progresivamente derrotadas y desplazadas por la corriente socialista-revolucionaria liderada por el histórico partido comunista. La estrategia confrontativa y polarizante de la posguerra, exacerbada en las elecciones presidenciales de 2004 con Schafik Hándal de candidato, condujo al cuarto y último gobierno de ARENA con una apabullante victoria, seguida de la división del bloque histórico de la derecha y del poder.

La crisis financiera internacional que afectó más a El Salvador que a cualquier país de Latinoamérica, y la atractiva candidatura de Mauricio Funes que amplió las alianzas más allá del FMLN, posibilitaron a la izquierda ganar por estrecho margen las elecciones presidenciales. Su considerable capital político de partida, ampliado internacionalmente con la visita y respaldo de Obama y de Lula, respaldaron la más importante estrategia de desarrollo de mediano y largo plazo de la posguerra, adversada y atrasada desde su diseño por el FMLN, que comenzó a ejecutarse en los dos últimos años de gobierno con el respaldo y acompañamiento de los grandes empresarios en el Consejo para el Crecimiento, y del gobierno de Obama.

La tregua con las pandillas, el caso CEL-Enel, los intentos de neutralizar a la Sala de lo Constitucional, y las evidencias, sospechas e intentos de corrupción, agudizaron la confrontación entre el presidente y el empresariado y ARENA, y enfriaron las relaciones con Washington, dentro de una estrategia político-electoral que convirtió al presidente en el gran elector de las elecciones presidenciales que, escondiendo a su candidato, ganó el FMLN por un pelo.

El partido de gobierno y el gobierno del partido abandonó buena parte de las políticas públicas y de la estrategia de desarrollo diseñada en la Secretaría Técnica de la Presidencia del gobierno saliente. Capitalizó e inauguró lo que quedó concluido y en ejecución –CEPA y Fomilenio– y obstaculizó, neutralizó y retrasó la estrategia de competitividad y desarrollo logístico y productiva a partir del desarrollo de los activos de la zona marino-costera y de los asocios público-privados para financiarlos y ejecutarlos, ahora literalmente ignorados. Veinte meses de gobierno después, El Salvador lidera el índice mundial de criminalidad y el menor crecimiento económico de Centroamérica, mejorado el último año por factores internacionales. Y lo que se conoce de la propuesta de reforma previsional para enfrentar el elevado déficit fiscal que incrementa anualmente la abultada deuda pública, es, antes de salir a luz, calificada por la derecha de “El Robo del Siglo. Que afectará a todas las familias salvadoreñas”...

La derecha y ARENA capitalizarán al máximo el desgaste cada vez mayor del gobierno del FMLN en las elecciones legislativas y presidenciales de 2018-2019, sin tampoco tener visión y estrategia de desarrollo compartida para sacar al país del camino hacia la tormenta perfecta, y enrumbarlo al futuro en el próximo cuarto de siglo. Un liderazgo históricamente incapaz es el responsable de la tragedia salvadoreña.

Tags:

  • fmln
  • arena
  • reforma
  • pensiones
  • criminalidad
  • acuerdos de paz

Lee también

Comentarios

Newsletter