Lo más visto

Más de Opinión

La institucionalidad nacional debe estar siempre atenta a la suerte de los connacionales tanto dentro como fuera del país

Lo que más resalta es el imperativo de responder, sin exclusión ni evasiva de ninguna especie, a las necesidades de la gente, englobando en este término a la generalidad de los connacionales.

Enlace copiado
La Prensa Gráfica

La Prensa Gráfica

Enlace copiado

El Salvador se encuentra hoy ubicado en una coyuntura histórica en la que las oportunidades y los desafíos tienen más incidencia que nunca. Esto nos pone a todos los salvadoreños en una especie de vitrina de múltiples facetas, en la que nos vamos identificando sucesivamente como sujetos incorporados a un presente que ya no permite ninguna escapatoria. La primera de nuestras oportunidades en la hora actual es la que nos ubica como sujetos visibles y actuantes en el mapamundi de la realidad mundializada; y el primero de nuestros desafíos en este mismo momento es el que nos empuja a convertir esa presencia sin precedentes en ejercicio de realidad con perspectivas alcanzables y con frutos posibles.

Este no es un panorama de figuraciones mecánicas ni de ejercicios ocasionales, sino un espacio abierto para que los seres humanos, salvadoreños en este caso, nos movamos y nos realicemos haciendo valer todos los elementos que pone al alcance la dinámica histórica cotidianizada. Y al ser así, es la situación de los seres humanos con nombre y apellido la que está en el centro de la cuestión. Las condiciones y los hechos que prevalecen en el vivir del día a día son, entonces, factores absolutamente determinantes para identificar en los hechos qué es lo que más pesa: la voluntad de permanecer o el impulso de emigrar.

Se habla mucho de que es imperioso crear condiciones internas para que los salvadoreños no emigren, pero tal objetivo no puede encerrarse en un solo enfoque: lo que habría que hacer es atender de una manera mucho más completa y comprometida a todos los salvadoreños, tanto los que están aquí como los que están allá, haciéndolo además dentro de los marcos del nuevo esquema del mundo, que tiende a promover visiones sin fronteras. No se trata simplemente de evitar que los están aquí se vayan, sobre todo cuando lo hacen, como mayoritariamente ocurre, para ir en busca de nuevos horizontes de realización; ni de hacer que los que están allá se regresen de manera mecánica. Lo que se requiere es enfrentar el fenómeno de manera humanizada y congruente con los tiempos.

Pero desde cualquier ángulo que se vea toda esta problemática, lo que más resalta es el imperativo de responder, sin exclusión ni evasiva de ninguna especie, a las necesidades de la gente, englobando en este término a la generalidad de los connacionales. Ya tendríamos que estar sabedores hasta la saciedad de que cualquier mecanismo discriminatorio atenta contra la justicia y por consiguiente boicotea la paz y socaba el orden; y lo que más preocupa en la actualidad es que la discriminación está ganando terreno con un ímpetu invasivo que es el peor augurio para la solución real de las problemáticas existentes.

Hay que luchar por la equidad y por la generosidad como normas esenciales para asegurar que la vida en común tenga caracteres sustantivamente humanos en todas partes. Eso tiene que convertirse en propósito global porque se trata de un requisito de convivencia civilizada sin fronteras.

Si algo se necesita en el mundo y en cada una de sus parcelas es posibilitar la dignidad de la vida por encima de cualquier diferencia, de la índole que sea.

Tags:

  • coyuntura
  • emigrar
  • necesidades
  • discriminación
  • equidad

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines