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La jueza Jiménez de Solís, en la lupa ciudadana

Una buena parte de la ciudadanía ha creído desde el principio que este movimiento de la Fiscalía en ataque a la corrupción será nuevamente un show, que los jueces los absolverán por pruebas mal presentadas o porque son venales y que los detenidos saldrían en poco tiempo, como ha sucedido con mareros y narcotraficantes.
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Ese sentimiento se amplía y casi se confirma con el fallo de la jueza Jiménez de Solís en el caso Rais-Martínez, liberando a casi todos los detenidos para que sigan el proceso del Juzgado de Instrucción con fianzas ridículamente bajas para la capacidad económica de los acusados. La Fiscalía se queja de acciones irregulares de la jueza, como no querer escuchar las escuchas telefónicas, la prueba más sólida que tiene la acusación, cambiando de criterio dos veces, de dejar que la defensa dilatara el juicio con intervenciones larguísimas para, según sus declaraciones, tener poco tiempo para dar su fallo, el que dio ayer por la mañana. ¿Se lavó las manos como Pilato o procedió incorrectamente? Los juristas y la CSJ lo dirán. La jueza Jiménez de Solís está en la lupa.

Si los imputados se fugan o se “enferman”, esta señora jueza será una figura pública muy señalada.

Los sucesos de los días recientes reventaron como bombas, lo que no se esperaba estremeció al país; la detención del exfiscal Martínez, de la llamada red del señor Rais, un fiscal, un juez, abogados y sus hijos acusados de una serie importante de delitos, peculado, lavado de dinero, falsedad material y otros, son las noticias de más impacto en lucha contra la corrupción en la historia del país; los allanamientos a las casas y los locales del empresario cercano a Funes, las viviendas del expresidente y sus parejas se suman a hechos inéditos en el país.

La impunidad ha sido un mal endémico, algo a lo que estamos tan acostumbrados, casi que resignados a que así son las cosas y no se puede hacer mucho por cambiarlas.

El fiscal Douglas Meléndez sorprende agradablemente por su valentía y voluntad de hacer su trabajo, lo que nadie había hecho nunca, perseguir a los “intocables” y a su predecesor. Insólito.

La corrupción, dice el fiscal, no tiene ideología para que reinara tanto tiempo, la infiltración de gente corruptible o corrupta en la Fiscalía, el cuerpo de jueces, la PNC, la ineficacia y manipulación casi delictiva de la Corte de Cuentas a través de los años, la depuración de estas instituciones es algo necesario para que la corrupción sea combatida eficientemente y para que los funcionarios tengan cuidado, temor de enredarse en corrupción porque pueden finalmente caer ante la ley.

Recordamos los nombres de los presuntos criminales absueltos sospechosamente, pero muy pocos recuerdan el nombre de los jueces, sus fotografías, si les cambia su estilo de vida evidenciando ingresos no justificables. La sociedad y la opinión pública deben estar atentas y monitoreando, vigilando las actuaciones de esos jueces que reprenda a la sociedad, que el trabajo de la Policía y de la Fiscalía no muera ante jueces venales.

Si bien la Corte Suprema de Justicia ha estado depurando jueces por diferentes razones, debemos conocer más a los jueces, especialmente a los que lleven casos insignia, que no maniobren para trasladar las cusmas juzgadas a juzgados “favorables” o que el juez suplente llegue a cubrir el turno injustificadamente.

Esa es la siguiente lucha: la vigilancia a los jueces, la presión sostenida a las instituciones que finalmente han comenzado a funcionar, mantener viva esa esperanza que comienza a hacernos pensar que tendremos un futuro mejor, un país en que funcione el Estado de Derecho, el imperio de la ley, la lucha contra la corrupción, cruciales para el crecimiento económico y el desarrollo humano de sus habitantes.

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