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La justicia no viaja en Uber

La justicia en nuestro país viaja en autobús antiguo, de la ruta 201 vía Ciudad Arce. Comienzo de esta manera esta columna, ya que a un año de prescribir la acción penal que se puede realizar contra un mandatario, se está presentando todo lo pertinente para iniciar un juicio penal, lo que no debe convertirse en una crítica destructiva, sino en una atinada, debido a que por lo complejo del caso que se plantea, es entendible que el señor fiscal general de la República se haya tardado casi todo su período en terminar la investigación.
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Misael Rivas hijo - Abogado, notario y escritor

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Los procesos penales tienen la peculiaridad de ser complejos y sencillos, complejos en cuanto debe ser basado en pruebas científicas, lo que para los delitos económicos o contra el Estado, se vuelven de una carga probatoria monumental y son sencillos para la opinión pública, porque el pueblo utiliza la lógica en cuanto a lo que resalta a la vista, por ejemplo, a todo ciudadano le parece ilógico ver a un funcionario, aun cuando devengue un honorario muy alto, como es costumbre, que presuma de sus nuevos vehículos, casas y viajes, si antes de ser servidor del pueblo tenía muchos menos bienes materiales; total, no hay una relación directa entre opinión ciudadana y prueba científica, una es directa abonada con el dolor diario, y a la otra se le debe buscar y entender, para luego demostrar y volverla inteligible.

También digo que viaja en autobús, porque ya subió de categoría, hoy en día ya no solo se aplica al descalzo sino también a los de nivel medio-bajo, aunque es un progreso, es un retardo porque los grandes capitales robados por funcionarios de antaño, muchos ya muertos, son ahora herencias de familias que no tienen ni idea de cómo se forjó su capital, teniendo entendido que ese peculio fue obtenido por trabajo limpio y sano, lástima que esas masas hereditarias tienen los gritos, sudores y sangre de muchos hermanos salvadoreños; lo cierto es que nuestra patria ya ha enterrado a muchos de sus hijos por falta de medicamentos, ambulancias, educación, electricidad y agua, por lo que no se debe defender patrimonios dudosos, ni rasgarse las vestiduras, porque lo que a muchos les ha favorecido es que la prescripción los alcanzó para protegerlos; ojalá que esta muestra de la nueva era salvadoreña les haga entender que el pueblo está despertando.

Como últimas líneas, debo aclarar que la corrupción es tarea de todos el evitarla, eso implica quitarnos la costumbre de preguntar quién es el funcionario a cargo, de cualquier Órgano del Estado, porque no debe importar quién está, sino que se cumpla con lo que la ley estipula; debemos enseñarles a nuestros jóvenes a no cortar líneas de espera, a no buscar que un amigo nos dé ventaja sobre el que no conoce a nadie; las amistades son para la vida diaria familiar o social, la vida profesional debe cumplirse con ética.

Saben, es tan simple la corrupción que todo corrupto comenzó con copiar en los exámenes de la escuela o del colegio, con golpear a los más pequeños, a extorsionar con los pancitos con miel que mamá nos ponía; también comenzó con las palabras de “si dejás que te peguen sos marica”, así comenzó todo. El Salvador es rescatable.

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