Lo más visto

La ley debe imponerse en toda circunstancia, y del verdadero imperio de la misma depende que haya normalidad y seguridad en el país

Es fundamental que ninguna acción criminal o claramente sospechosa de ser tal se quede oculta o merezca algún tipo de protección desde las áreas del poder, independientemente de quién lo ejerza en un período determinado.
Enlace copiado
Enlace copiado
En nuestro país están sucediendo muchas cosas sin precedentes, tanto en lo negativo como en lo positivo. En lo que a lo negativo se refiere, la situación de inseguridad extrema está en primera línea; y en lo que toca a lo positivo, vemos repuntar diversas iniciativas para hacer que la legalidad tome cada vez más presencia en el ambiente. Casos que se están volviendo emblemáticos, como la dilucidación ya en niveles fiscales y judiciales de los ataques cibernéticos contra LA PRENSA GRÁFICA y otros medios, constituyen sin duda ejemplos de que hay un brote de efectividad legal e institucional que hay que seguir impulsando para que la vieja impunidad ceda cada vez más ante la nueva actividad sancionatoria de las conductas abusivas y delictivas, sean quienes fueren los que las propician y las ponen en práctica. Aquí no hay show que valga.

Es fundamental que ninguna acción criminal o claramente sospechosa de ser tal se quede oculta o merezca algún tipo de protección desde las áreas del poder, independientemente de quién lo ejerza en un período determinado. Vivimos una época en que las comunicaciones tecnológicas se expanden y sofistican con gran aceleración, y el ojo de la ley debe estar muy atento a ello para evitar que este fenómeno sirva de vehículo a cualquier tipo de ataque que vulnere los derechos de los individuos y de las organizaciones. De seguro lo que se dé en la plena dilucidación y el correspondiente castigo de los responsables del ciberataque aludido quedará como un testimonio ejemplarizante para contener tentaciones de la misma índole en el futuro. Confiamos en la eficacia del sistema, que está dando crecientes muestras de responsabilidad y de independencia, aunque desde luego todavía haya mucho por hacer.

Estamos en una coyuntura decisiva de nuestro proceso de democratización y modernización. Desafortunadamente la atmósfera nacional se sigue contaminando de virus confrontativos perfectamente evitables, y eso hace que el panorama nacional se vea sombrío sin escapatoria. No tendría por qué ser así si se dieran dinamismos impulsados por la racionalidad y la sensatez en todos los ámbitos del quehacer tanto público como privado; y además, si la cultura del respeto básico se hiciera presente en todo sentido y circunstancia. El instrumento más eficaz para garantizar dicho respeto es la vigencia de la ley, sin exclusiones, tendencias ni favoritismos; y por ello hay que hacer que la ley resplandezca en todo momento.

Si algo es indispensable para que la normalidad impere es que haya plena confianza en que las leyes y las instituciones cumplen a plenitud con sus respectivos cometidos. La principal fuente de inseguridad deriva de que no hay suficiente presencia efectiva y convincente tanto del ejercicio legal como del accionar institucional. En esto hay que insistir sin descanso: la ley es la base del buen desempeño de la sociedad en todas sus manifestaciones, y el cuerpo institucional debe responder a ello de manera inequívoca y oportuna. No basta con que las leyes existan y las instituciones permanezcan: hay que asegurar que tengan vida en función de lo que representan.

Preservemos, consolidemos y fortalezcamos el Estado de Derecho, como credencial de presente y salvoconducto de futuro. Y en todas las formas en que esto se manifieste habrá beneficios progresivos para el sistema de vida en general y, por ende, para todos y cada uno de los salvadoreños, que hoy tenemos que sufrir adversidades tan agobiantes.

Tags:

  • inseguridad
  • ataque cibernetico
  • castigo
  • estado de derecho

Lee también

Comentarios