Lo más visto

La lógica democrática se va imponiendo, pese a las resistencias

Debe reconocerse que nuestro Estado de Derecho va ganando consistencia y solidez, y que eso nos beneficia a todos, más allá de los intereses particulares y sectoriales que antes prácticamente lo podían todo.
Enlace copiado
Enlace copiado
Por fin, la Presidencia de la República oficializó la configuración del Instituto de Acceso a la Información Pública (IAIP), al juramentar a los comisionados provenientes de la ternas enviadas en su momento por la empresa privada, el sector sindical, las universidades, las asociaciones de periodistas y las asociaciones de profesionales. El hecho tiene un especial relieve pues se produce luego de más de un año de retraso, debido a forcejeos sobre el cumplimiento de tal obligación legal. Ahora el trámite está cumplido, según lo que la ley establece, y esto permite que dicha normativa pueda empezar a desarrollar a plenitud el fin para el que fue creada.

El aludido nombramiento se produce pocos días después de que se diera el veto de las intempestivas reformas que aprobara la Asamblea Legislativa para restarle efectividad a la mencionada legislación. Tal veto fue resultado, sin duda, de la ola de repudio ciudadano que generaron las reformas aludidas. Y el veto en mención vino a sumarse a la sentencia de la Sala de lo Constitucional que deslegitimó los argumentos esgrimidos para negarse a escoger a los comisionados de las ternas que habían presentado los distintos sectores conforme a la ley. En otras palabras, ya no había cómo retrasar el acatamiento del mandato legal.

Esta experiencia tan elocuente y tan irrebatible viene a sumarse a otras que en los tiempos más recientes ponen en evidencia que la legalidad está tomando cada vez más espacio en el ambiente. Este no es un dato casual, producto de circunstancias fortuitas: es el efecto de la acumulación progresiva que vive nuestro proceso democrático. Fenómenos como la alternancia en el ejercicio del poder político reproducen las energías evolutivas, y no porque se vayan unos y lleguen otros, sino porque la dinámica se alimenta a sí misma, poniéndolos a todos en el compromiso de hacerle honor a la democratización, con los costos correspondientes si se resisten o se niegan a ello.

Lo ocurrido en situaciones como la del decreto 743, la del nombramiento abusivo de funcionarios de segundo grado, la de la resistencia a configurar el IAIP, entre las más visibles, deberían ser suficientemente aleccionadoras para no repetir trastornos inútiles y desgastantes que ya no tienen posibilidades de sostén. Debe reconocerse que nuestro Estado de Derecho va ganando consistencia y solidez, y que eso nos beneficia a todos, más allá de los intereses particulares y sectoriales que antes prácticamente lo podían todo.

Es la evolución institucional y social la que va ganando terreno, y eso tiene todas las características de ser ya irreversible. Desde luego, contar con instituciones establecidas no garantiza que éstas funcionen como se debe. En lo que se refiere al Instituto de Acceso a la Información Pública, viene ahora la prueba de realidad; es decir, el hacer posible que cumpla a cabalidad y a plenitud con su cometido y no se quede en una estructura más de las que sobreviven sin pena ni gloria.

Esto se halla íntimamente vinculado con la nueva cultura democrática que hay que consolidar en el ambiente, lo cual depende en forma directa del desarrollo de la conciencia ciudadana que estamos viendo emerger cada día con más vigor y con más decisión. Tomamos, pues, el hecho de que el Instituto está constituido como un dato alentador. Hay que dotarlo de lo necesario para que arranque. El compromiso y la independencia de sus integrantes es vital para asegurar el desempeño que se espera.

Tags:

  • nombramiento
  • repudio ciudadano
  • otras palabras

Lee también

Comentarios