Lo más visto

La más importante reforma pendiente: la de los partidos políticos (II)

La democracia no es posible sin demócratas convencidos y organizados, con objetivos comunes y estrategias coherentes.
Enlace copiado
La más importante reforma pendiente: la de los partidos políticos (II)

La más importante reforma pendiente: la de los partidos políticos (II)

La más importante reforma pendiente: la de los partidos políticos (II)

La más importante reforma pendiente: la de los partidos políticos (II)

Enlace copiado
Tres décadas y media después de iniciada la llamada Tercera Ola Democrática, la modernización, transformación y fortalecimiento de los partidos políticos (PP) debería estar en el centro de la reflexión y discusión de ellos mismos, de los gobiernos y de la sociedad civil, de los institutos y pensadores políticos nacionales e internacionales, de gobiernos y agencias de cooperación internacional y de los organismos multilaterales de cooperación. Dicha reflexión forma parte de un debate más amplio sobre el imperativo de profundizar y consolidar el sistema democrático-institucional de Centroamérica e impulsar el desarrollo sostenible.

La democracia “ascendente” en la etapa de implementación de los Acuerdos de Paz en Centroamérica fue en parte posible por la “tutela internacional”. Responsabilidad nuestra, de los centroamericanos, era la consolidación democrático-institucional. Pero faltó visión, voluntad política y capacidad. Este estancamiento primero y reversión progresiva después ha culminado en la existencia de democracias de muy baja intensidad e institucionalidad, de limitada ciudadanía política y social en la subregión más desigual del mundo.

La debilidad resultante del nuevo Estado Democrático y de sus instituciones y el control de las instituciones por los poderes fácticos permite explicar el avance del narcotráfico y el crimen organizado en la región. Esto ha venido a profundizar y socavar aún más la institucionalidad del Estado que en varios países ya está siendo caracterizado de “fallido” o en proceso de serlo.

Simultáneamente, esta confluencia de factores ha creado mejores condiciones para el avance de proyectos radicales, autoritarios y antisistema en sociedades decepcionadas de los limitados beneficios tangibles de la democracia, un cuarto de siglo después de los Acuerdos de Paz fundacionales de nuestras democracias. Con dos o tres Estados fallidos en Centroamérica o en proceso de serlo, las condiciones y desafíos para retomar el camino hacia la consolidación democrática son más complejos, pero también más necesarios que nunca.

La evolución y eventual transformación de los PP se da en un escenario de incertidumbre y ambigüedades, donde poderes fácticos diversos compiten ahora entre sí para apropiarse del Estado y sus instituciones, corriendo los partidos políticos el riesgo de convertirse en simples instrumentos de sus intereses y proyectos. La centralidad del poder no está –generalmente– en los PP y las decisiones más importantes tampoco se toman allí.

El fortalecimiento de la democracia, la transparencia y la institucionalidad interna en los PP, la formación de sus diversos liderazgos, la cualificación de los periodistas que cubren la fuente política y el fortalecimiento del escrutinio público con mayor profesionalidad y objetividad son algunos de los componentes contemplados en un programa para contrarrestar dichos poderes fácticos y potenciar un rol más democrático, eficiente y transformador de los PP.

La democracia no es posible sin demócratas convencidos y organizados, con objetivos comunes y estrategias coherentes. A pesar de la evidente crisis del sistema democrático y de los PP en particular, estos y la mayoría de sus dirigentes todavía no parecieran ser conscientes de la magnitud de los cambios de época desatados por la revolución científico-tecnológica y la globalización acelerada del último cuarto de siglo, y de las transformaciones requeridas para enfrentar con mayores posibilidades de éxito los desafíos de este complejo y cambiante siglo XXI.

Muchos PP se han limitado a cumplir un rol fundamentalmente electoral, descuidando progresivamente la tarea de actualizar su visión del mundo, modernizar su proyecto político y su propuesta programática, su estructura organizativa y sus programas de formación de liderazgos. Así fueron limitando su capacidad de comprender y enfrentar los enormes rezagos y problemas de nuestras sociedades y satisfacer las aspiraciones e intereses de los sectores sociales que aspiran representar.

El impulso de la democracia y del desarrollo tiene un lugar limitado en la agenda y prioridades de los PP que –generalmente– no están concebidos ni organizados para ello, pese a que dicha misión es o pretende ser su razón de ser. Y los ciudadanos de mayor contextura democrático-institucional, visión transformadora y capacidad no están en los PP y en sus liderazgos, salvo algunas excepciones.

Muchos de los líderes partidarios son parte del statu quo y de la vieja política, no tienen conciencia del imperativo de la reforma, ni están interesados en impulsarla. Además, el cambio en los PP no solo está relacionado con iniciativas que incidan en su funcionamiento interno y en sus determinantes externos, promoviendo reformas, sino que está tanto o más vinculado al surgimiento de nuevos partidos y a cambios en el electorado, es decir en la competencia y el cambio del mercado político-electoral: “...los partidos tomados individualmente han experimentado muy pocos cambios organizativos. Sin embargo, muchos partidos han sido reemplazados por otros partidos con diferentes características organizativas. Este proceso de reemplazo puede ser entendido como Darwinismo político... De los 1,200 partidos que compitieron en 166 elecciones legislativas en el siglo XX, solo 15 estuvieron presentes en todas las elecciones en sus diferentes países, y 80% solo participaron una vez antes de desaparecer” ¹. (Continuará).

________________

1. Luis Ordóñez, ¿Pueden ser cambiados los partidos políticos?, en Evaluación del Proyecto de Partidos Políticos en Centroamérica, Panamá y República Dominicana”, PNUD, Tegucigalpa, mayo de 2008. Ordóñez cita a Coppeddge (Political Darwinism in Latin America’s Lost Decade”), en Political Parties and Democracy, Diamond L., y Gunter R., eds., The Johns Hopkins University Press, 2001).

Tags:

  • partidos politicos
  • democracia
  • centroamerica
  • liderazgos

Lee también

Comentarios