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La minería y su impacto ambiental

Tenemos que hacer conciencia que la naturaleza no nos ve como naciones diferentes, sino como una sola región.

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Ricardo Antonio Ibarra Manzanares - Colaborador de  LA PRENSA GRÁFICA

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El desarrollo económico de cualquier nación es válido, siempre y cuando no afecte o deteriore al medio ambiente y en este caso puede afectar al territorio del mismo país donde se genera, así como puede trascender hacia otra nación, afectando los recursos naturales y poniendo en riesgo la salud y la vida de sus connacionales y países vecinos.

Este es el caso que se está presentando en Guatemala, relacionado con el proyecto que tiene dicha nación con la participación de inversionistas canadienses, de explotar las minas de oro ubicadas en el Cerro Blanco, del departamento de Jutiapa, ya que en principio sabemos que para la extracción de oro se aplican técnicas que pueden afectar los recursos naturales, principalmente el recurso hídrico, y que por consiguiente puede ser contaminado, o al menos que se utilice una tecnología o procedimientos nuevos que garanticen que no contaminan. Lo preocupante es que de presentarse un efecto dañino al medio ambiente, pueden salir afectados los habitantes o las comunidades cercanas o distantes al proyecto y al mismo tiempo podrían estar afectando el lago de Güija, que es un cuerpo de agua compartido por Guatemala y El Salvador, así como el río Lempa, que nace en Guatemala e irriga gran parte de nuestro territorio nacional y que podría afectar la fauna que habita en el río y sus alrededores, así como a los habitantes de El Salvador, ya que el agua del Lempa es la que se extrae y potabiliza para el consumo diario.

Deseo aclarar que este artículo no pretende generar ningún tipo de controversia ente El Salvador y Guatemala, ya que por tradición son dos pueblos bien hermanados y padecemos los mismos problemas del subdesarrollo, pero sí tenemos que hacer conciencia que la naturaleza no nos ve como naciones diferentes, sino como una sola región que no reconoce fronteras artificiales.

Es cierto que Guatemala y El Salvador cuentan con su propia legislación primaria, y ambas presentan los mismos principios universales, establecidos en el Marco sobre Derechos Humanos y el Medio Ambiente, instituido por Naciones Unidas, y en uno de sus principios se establece lo siguiente: "Los Estados deben respetar, proteger y hacer efectivos los derechos humanos con el fin de garantizar un medio ambiente sin riesgos, limpio, saludable y sostenible", por lo que para el caso me permito citar el artículo 93 de la Constitución de Guatemala, en el que se menciona el derecho a la salud y que establece que es deber del Estado sancionar toda actividad que ponga en riesgo la salud de sus ciudadanos.

El Salvador lo señala en su carta magna, en el artículo 65, el cual reza: "La salud de los habitantes de la República constituye un bien público. El Estado y las personas están obligados a velar por su conservación y restablecimiento".

La constitución de El Salvador en su artículo 117 establece: "Es deber del Estado proteger los recursos naturales, así como la diversidad e integridad del medio ambiente, para garantizar el desarrollo sostenible..." y en su último párrafo señala: "Se prohíbe la introducción al territorio nacional de residuos nucleares y desechos tóxicos".

Por lo que al implementarse la explotación minera, para el próximo año en el Cerro Blanco de Guatemala, estaríamos recibiendo por vía fluvial los desechos tóxicos, y no importa que el proyecto se desarrolle en aguas territoriales de Guatemala, puede afectar a un país vecino.

El Gobierno de Guatemala debería de reflexionar, por el daño ambiental que puede provocar en su país y en el nuestro, sabemos que el señor presidente de Guatemala es médico de profesión y antes de recibir su título tuvo que hacer un juramento de proteger la salud y la vida de las personas. Es indudable que están en juego grandes intereses económicos que pueden rebasar los principios humanos.

El Salvador y Guatemala son signatarios de varios convenios internacionales en materia ambiental, se puede mencionar el Convenio para la Conservación de la Biodiversidad y Protección de Áreas Silvestres Prioritarias en América Central y al mismo tiempo Guatemala es parte del Plan Trifinio, en el que se encuentran Guatemala, Honduras y El Salvador, que dicho plan protege a 45 municipios de los tres países y en el que se encuentra incluido el departamento de Jutiapa, donde está ubicado el Cerro Blanco. Esperamos que nuestro Gobierno comience a recabar información, y presentar ante las instancias pertinentes la amenaza ambiental que se pudiera generar.

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Tags:

  • minería
  • Guatemala
  • Cerro Blanco
  • medio ambiente

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