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La necesidad de un enfoque desde los resultados para la sociedad civil

En medio de fuertes carencias y necesidades, los salvadoreños escuchan o leen, en varias ocasiones, un largo desfile de millones de dólares. En efecto, tanto mediáticamente como por los esfuerzos de las instituciones por hacer lucir bien su gestión, se mencionan repetidamente millones y millones. Desde el presupuesto general de la nación, que asciende a US$4,957.8 millones en 2017, que es alimentado por los US$4,238.1 millones que pagamos en impuestos (dato de 2016), más todos los recursos que entran vía créditos o deuda.
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También, hacen ingresar otros millones más al desfile, los recursos canalizados por medio del sector público y privado, que, a través de muchas iniciativas, la cooperación internacional provee al país de valiosos apoyos. Sin embargo, debido a la falta de visión crítica desde el punto de vista de los resultados, que sea anterior, usted o yo y más aún la sociedad civil, no tenemos las herramientas, ni para comprender, ni para valorar, ni para desempeñar su rol de contralor. Dicha labor implica un ejercicio presupuestario institucionalizado de otra naturaleza, a la que la tónica nos tiene acostumbrados a observar.

Incipientemente, la ciudadanía sí puede valorar cuando se menciona un monto de recursos específico para un propósito esencial. Por ejemplo, si las clases se impartieron en la escuela, si las consultas médicas se realizaron, si los centros hospitalarios cuentan con los medicamentos para atender todas las emergencias, si las poblaciones rurales cuentan con las obras de infraestructura en la comunidad o la repavimentación de la calle, etc. No obstante, me refiero a un tema más profundo.

No cabe duda de que si no se destinan los recursos de manera sostenible, no es posible ver resultados estructurales a largo plazo, pero si se deja de lado, la retroalimentación para la mejora continua, que solamente una ciudadanía crítica, informada y exigente puede conseguir, tampoco se van a solucionar los problemas. Por ejemplo, es muy difundido cuántos recursos puede generar un impuesto, pero es menos comprendido y poco exigido el conjunto de obras que se pretendía hacer con dichos recursos, a cuáles estratos de la población llega y por qué dicha manera de gastarlos es más eficiente en relación con otras.

El desarrollo requiere recursos, y la soberanía requiere que los salvadoreños paguemos impuestos, pero el tema es más amplio, el desarrollo también necesita que los recursos se utilicen con eficiencia y eficacia, provisto de una mirada, semejante a lo que los economistas visualizan como frontera de posibilidades de producción, es decir por medio de un enfoque de recursos –insumos, productos, resultados– donde no falte ningún nexo de esta cadena (no basta con llegar a los productos, hay que llegar a los resultados). Por su propia naturaleza, esta noción no es muy comprendida, pero es necesario empezar a crearla y conocerla, lo cual pasa indispensablemente por la elaboración de todo un conjunto de indicadores, estadísticas y análisis con auditoría de seguimiento, para valorar si se llegó al resultado o no. Aunado a lo anterior, es necesario profundizar en el área de la contabilidad de costos de bienes públicos. Hacia adelante, está todo el abordaje de evaluación de impacto de los programas, los cuales, en parte, pueden proveer muy buena propaganda, pero muy poca sustancia o cobertura, sin dicha evaluación.

En este sentido, se ha realizado, también desde hace mucho tiempo, con cooperación internacional, un esfuerzo por transformar el presupuesto nacional a uno con enfoque de resultados. Aunque para que la labor tenga su cosecha, efectivamente se requieren de muchos años, esperemos que efectivamente dicho esfuerzo inicie y se vaya fortaleciendo.

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