La nomenclatura comunista del FMLN se aferra al poder

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La Prensa Gráfica

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La lección que el pueblo salvadoreño infligió al FMLN en las elecciones del 4 de marzo de 2018 es producto de la desastrosa gestión de los dos gobiernos del FMLN, incapaces de resolver los grandes problema que afectan a la población, con un desempleo exorbitante, la fábrica de empleo ofrecida en el primer gobierno del FMLN solo sirvió para beneficiar a los dirigentes, a sus familiares y amigos (nepotismo), sistema de salud deplorable, en educación los subsidios no resuelven nada si se mantiene a los maestros con sueldos de hambre y muchas escuelas sin techos, la inseguridad y violencia cada día lleva dolor y luto a la familia salvadoreña y muchos problemas más.

Ante los resultados electorales adversos, militantes del Frente se han pronunciado pidiendo cambios y la renuncia de la dirigencia actual o comisión política. Pero los dueños del partido o nomenclatura comunista se han atrincherado declarando que no van a renunciar y han tomado represalias contra las voces disidentes; el director de Migración, Héctor Rodríguez, fue destituido de su cargo; Fidel Fuentes, alcalde de San Marcos, ha enfrentado a la cúpula, exigiendo una redefinición del rumbo del partido. No se descarta que el alcalde sea sancionado o hasta expulsado.

Una situación está clara, la nomenclatura comunista del FMLN está aferrada al poder y no importa nada, ni siquiera los resultados desfavorables de las elecciones, el gobierno anunció cambios, con más de lo mismo que no llena las expectativas de la ciudadanía.

El mensaje de los salvadoreños en las elecciones de marzo de 2018 es contundente, no están dispuestos a apoyar proyectos políticos que se alejan de los valores democráticos, por lo cual el FMLN si no rectifica, en la elección presidencial de 2019 será enviado al baúl de la los recuerdos sin pena ni gloria. En tales condiciones el FMLN debe adaptarse a las nuevas realidades, al cambio, la modernización, la convivencia democrática y declarar públicamente:

• Renuncia irrevocable de la nomenclatura comunista o comisión política.

• Rechazar las pretensiones de querer imponer el socialismo del siglo XXI en El Salvador.

• Retirar el apoyo a la narcodictadura de Nicolás Maduro en Venezuela.

• Evitar acusaciones en contra del gobierno de Estados Unidos que es nuestro principal socio estratégico y en este país se alberga a millones de salvadoreños.

• Dejar de seguir manipulando a la Universidad de El Salvador, el 3 de marzo de 2018 un día antes de las elecciones, el Consejo Superior Universitario publicó un campo pagado en LA PRENSA GRÁFICA, reconociendo supuestos logros del gobierno, queriendo incidir en la votación a favor del FMLN.

• No utilizar la imagen de Monseñor Romero con fines políticos, el 4 de marzo de 2018, día de las elecciones, algunos dirigentes del Frente amanecieron en la cripta de monseñor, supuestamente rezando para ganar las elecciones, en cuestión de minutos inundaron las redes sociales con fotos de dicha actividad. Una cosa deben entender, señores de la nomenclatura comunista, Monseñor Romero es mártir del pueblo salvadoreño y no del FMLN.

Estas declaraciones jamás las escucharemos en el FMLN, debido a que es un partido autoritario y antidemocrático, el pueblo salvadoreño los está descalificando hasta llegar a ser un partido irrelevante en la vida política del país. “FMLN, están en el lado equivocado de la Historia”.

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