La otra estafa

En su columna del lunes pasado en LPG, el Centro de Estudios Jurídicos (CEJ) nos ilustra sobre las condiciones que a su juicio deben cumplir los aspirantes a magistrados de la Corte Suprema de Justicia y, dentro del proceso que ha venido desarrollando por un tiempo prolongado, incluye una lista de sus propios candidatos que cumplen con los requisitos exigidos por la Constitución. Además, en cumplimiento al protocolo de selección, identifica un conjunto de exigencias adicionales que deben cumplir; desafortunadamente el espacio disponible solo permite destacar su enorme relevancia, particularmente por lo sensible del tema y los momentos por los que atraviesa el país.

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Juan Héctor Vidal / Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

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Sin embargo, podemos suponer que este valiosísimo aporte del CEJ encontrará un apoyo contundente en toda la ciudadanía más o menos informada de lo que está en juego, comenzando, según nuestra opinión, por la democracia misma. Cuando se estudia con detenimiento esta contribución para que las entidades que propondrán candidatos a los mencionados puestos (CNJ y FEDAES) la utilicen como especie de primer filtro, no se puede eludir la sensación de que los salvadoreños también en este plano hemos sido estafados. Todas las elecciones de segundo grado han sido en mayor o menor medida manipuladas y no ha sido sino con las sentencias de la actual Sala de lo Constitucional, que nos hemos percatado de cómo la clase política, en busca de su propio beneficio, le ha causado un gran daño al país, manipulando y prostituyendo sus instituciones.

No se puede, por supuesto, cuantificar el grado en que la institucionalidad ha sido erosionada, tampoco restituir el daño causado. Pero sí podemos, a partir de estas nefastas experiencias, eludir las trampas y los engaños con los que hemos sido estafados en el pasado. Solo basta reflexionar un poco sobre cómo la corrupción y la impunidad han trastocado nuestra forma de vida, en una clara expresión de nuestra propia indolencia dejando que otros hagan de las suyas.

Por eso valoramos sobremanera el trabajo del CEJ y el de otras instancias de la sociedad civil, para que las entidades que pueden proponer candidatos para la CSJ sean más consecuentes con los desafíos del país, aunque el presidente de una de ellas está seriamente cuestionado. Obviamente, este sería un primer mensaje para rectificar, pero el más contundente lo debemos enviar todos el 4 de marzo próximo votando por una legislatura con una correlación que impida el nombramiento de personas indeseables, ignorantes, incapaces y vendidas al mejor postor. Estarán en juego los mismos miembros de la SC, la FGR, la CCR y otras instancias del aparato estatal. Lástima grande que el principal partido de oposición no esté poniendo la debida atención en quienes tendrán la sartén por el mango.

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