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La potenciación del turismo abre grandes perspectivas de progreso para el país

se vuelve cada vez más urgente que el país identifique con la mayor claridad y precisión posibles sus rutas de desarrollo expansivo, a fin de ya no seguir desperdiciando energías en esta indefinición que desde hace tiempos se ha vuelto crónica en el ambiente.
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Cuantas veces ha sido oportuno, venimos señalando que nuestro país necesita una apuesta productiva y de servicios que responda a las posibilidades y a las oportunidades que se nos abren en esta época caracterizada por las aperturas globalizadoras y por la expansión de los espacios competitivos. En ese sentido, se vuelve cada vez más urgente que el país identifique con la mayor claridad y precisión posibles sus rutas de desarrollo expansivo, a fin de ya no seguir desperdiciando energías en esta indefinición que desde hace tiempos se ha vuelto crónica en el ambiente.

Es patente que la industria turística se manifiesta en todas partes con un impulso que va de la mano con la globalización, y eso abre perspectivas que en otros momentos eran inimaginables. Para un país como El Salvador este es un espacio de grandes beneficios potenciales, que está en claras vías de crecimiento. En 2017, según datos oficiales, el turismo creció un 9.5% en comparación con el año anterior, lo cual significa que llegaron del exterior 2 millones 246 mil visitantes, los cuales, unidos a los turistas internos, dejaron un flujo de alrededor de 1,478.71 millones en divisas. Es notable el dinamismo en esta área, pese a los problemas de inseguridad que tanto complican el ambiente; y ya podemos imaginar lo que podría lograrse si tales problemas entraran en fase de solución. Las proyecciones para el año que se inicia son crecer un 6.2%, lo cual desde luego es factible si las políticas estimuladoras se incrementan.

En este, como en todos los otros campos, hay que apostarle a la máxima calidad, sin complejos ni vacilaciones de ninguna índole. Y esa calidad tiene que ponerse de manifiesto en todos los sentidos, como la habilitación de lugares, la prestación de servicios, los mecanismos de seguridad y las facilidades de acceso. Se están haciendo avances en todos esos campos, aun en el más delicado que es el referente a la seguridad, ya que según declaraciones oficiales, y específicamente en lo que corresponde a los visitantes estadounidenses, durante 2017 hubo un ingreso de 366,396 ciudadanos procedentes de dicho país, y ninguno de ellos sufrió daño.

El Salvador tiene mucho que ofrecer y mucho que mostrar, en naturaleza, en historia, en desarrollo comunitario, en variedad de productos y en costumbres. Nuestra condición geográfica es otra ventaja comparativa que aún no ha sido suficientemente aprovechada. Y en el mundo actual, donde los nichos han adquirido tanta relevancia, nuestro país puede convertirse muy fácilmente en una muestra viva de ello, tanto en lo que producimos como en lo que proyectamos. Hay que destacar que en los tiempos recientes nuestro desarrollo turístico ha logrado un buen impulso, y eso hay que continuar trabajándolo. Y hay que apostarle a todo lo que se pueda, incluyendo desde luego el turismo internacional de primer nivel. En áreas como la industria de cruceros aún hay muchísimo por conseguir.

Con la globalización, todos estamos ahora visiblemente en el mapamundi, lo cual para un país como el nuestro es una puerta de oportunidades inimaginadas. Abramos esa puerta de par en par, y los beneficios se irán haciendo presentes.

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