La prioridad de las inversiones

Las campañas publicitarias gubernamentales destacan que para reforzar el trabajo que le corresponde a la Oficina Promotora de Exportaciones e Inversiones de El Salvador (PROESA), la Presidencia de la República ha encomendado al Sr. vicepresidente actividades que incentiven las inversiones en el país, para lo que tendrá que viajar a otros países con personas conocedoras o no de estas funciones a entrevistarse con empresarios del exterior interesados en establecer aquí empresas, si se les ofrecen los incentivos correspondientes, para lo que recurren a oficinas promotoras internacionales, ignorando la forma de pago por esos servicios, pero que difícilmente consiguen a quienes deseen arriesgar sus capitales en el triángulo norte de Centroamérica, azotado por la violencia y el nivel de formación del recurso humano.
Enlace copiado
La prioridad de las inversiones

La prioridad de las inversiones

La prioridad de las inversiones

La prioridad de las inversiones

Enlace copiado
No podemos darnos el lujo de aceptar lo que sobra, lo que caiga. Debemos seleccionar lo que realmente necesitamos para obtener el mayor rendimiento: lograr la máxima ocupación en el campo y en la ciudad, usando nuestras propias materias primas vegetales y fauna marina, que tenemos en abundancia o sea suficiente y a menor costo, pero que rinda más, o bien atraer turistas a bellos parajes del país.

El procedimiento utilizado, además de costoso, sin analizar las ventajas, generalmente es la maquila, cuyo verdadero incentivo para ese tipo de producción es el pago de la “mano de obra barata” en relación con sus países de origen y normalmente traen su propia materia prima y materiales; por el contrario, lo indicado según la lógica consiste en que el verdadero interés nacional es la explotación de los propios recursos naturales agrícolas, dado que poseemos una gran cantidad de plantas y árboles con propiedades alimenticias y medicamentosas o que se utilizan como valiosos materiales en las artesanías y ebanistería, que permanecen sin que se les haga caso alguno y no es ni necesario cultivarlos porque se dan en forma natural, entre ellos altamisa, marañón, guanábana, papaya, mango, sábila, jengibre, bálsamo, maguey, coco, mimbre, etc., cuyo costo de cultivo es muy bajo.

Con ello se daría más ocupación al sector rural que es el más pobre, además de la industria y el comercio, con recurso humano calificado o no.

Indudablemente lo más importante son las “inversiones estratégicas”, como ya lo expresó en cierta ocasión el presidente Sánchez Cerén, para extraer de las plantas silvestres y autóctonas todas las propiedades y convertirlas en productos medicinales o envasarlas para larga duración, lo que requiere de análisis e investigaciones científicas en grandes laboratorios, que es en donde verdaderamente debe invertirse localmente, y luego realizar estudios de factibilidad técnico-económicos para la creación de empresas transformadoras y sacarlas a licitación por parte del Estado, con lo que se atraería a los inversionistas en vez de ir a buscarlos. Esta labor debería ser la prioritaria para PROESA, para los ministerios de Agricultura y de Economía, además de otras instituciones del Estado como el Instituto de Investigaciones Tropicales, CENTA, universidades y de la empresa privada, particularmente de los grandes laboratorios químicos y farmacéuticos, asociaciones agrícolas o de profesionales agronómicas, etc.

Es indiscutible que el costo de tales laboratorios es alto, así como su mantenimiento científico, razón por la que supuestamente no se atreven a invertir los actuales empresarios de esta rama, sin pensar que los resultados por cada descubrimiento encontrado es altamente rentable por la venta de sus patentes, pero tenemos la oportunidad de aprovechar la ayuda que brindan países amigos industrializados, entre otros el uso de fondos del Milenio II, que es un regalo, no préstamo.

Tags:

  • proesa
  • centa
  • inversion
  • centromerica

Lee también

Comentarios

Newsletter