Lo más visto

La próxima gestión gubernamental está llamada a responder a los problemas en forma seria y realista

Es indudable que el gobernante que viene tendrá que dedicarse desde el primer minuto de su gestión a darles tratamiento eficaz a todos los desafíos que tendrá sobre la mesa. No habrá espacio para ningún tipo de “luna de miel”, como ha sido común en circunstancias corrientes.
Enlace copiado
La próxima gestión gubernamental está llamada a responder a los problemas en forma seria y realista

La próxima gestión gubernamental está llamada a responder a los problemas en forma seria y realista

Enlace copiado

Lo que esperamos oír de los candidatos presidenciales en esta fase avanzada de la campaña electoral son más respuestas que preguntas. Y es que los salvadoreños, que nos movemos a diario en todos los ámbitos y direcciones de nuestra realidad, estamos cada vez más conscientes de lo que sucede en los respectivos entornos y en el conjunto de nuestro país; y por consiguiente lo que urge es que dicha experiencia de vida concreta pueda ser atendida con todo lo que requiere para que las respuestas propicien tratamientos adecuados y conduzcan a soluciones sustentadas y sostenibles.

Si bien para el saludable desenvolvimiento de la democracia en el terreno de los hechos es siempre oportuno y beneficioso establecer y consolidar los vínculos comunicativos entre los gobernantes y los gobernados, porque eso es la esencia de una democratización efectivamente participativa, siempre hay que tener en cuenta que dicha interrelación sólo se vuelve real en el auténtico sentido del término cuando pasa progresivamente a ser interacción; es decir, cuando las energías de los que gobiernan y las de los que son gobernados confluyen de modo eficiente hacia los fines comunes que se buscan. En el centro debe estar ubicado el bien común, como visión prioritaria y como dinamismo conductor de todo lo demás.

El reto para los que lleguen a ocupar las posiciones principales en el plano ejecutivo nacional es más apremiante que nunca; y eso no es casualidad, porque hay dos factores de fondo que hacen lo suyo al respecto: el despertar ciudadano en lo que toca a las demandas concretas para todos los que aspiren a encargarse de la conducción del país de aquí en adelante y la gravedad que muestra la problemática instalada en el ambiente. Es indudable que el gobernante que viene tendrá que dedicarse desde el primer minuto de su gestión a darles tratamiento eficaz a todos los desafíos que tendrá sobre la mesa. No habrá espacio para ningún tipo de “luna de miel”, como ha sido común en circunstancias corrientes.

Todo lo anterior pone en evidencia que desde el inicio de la nueva gestión se tendrá que contar con un proyecto de trabajo gubernamental que sea mucho más que los llamados planes de gobierno que tradicionalmente han sido simples enumeraciones de labores menudas, y constituya en verdad un planteamiento de fondo sobre los puntos básicos cuyo tratamiento oriente de veras hacia el desarrollo.

Por eso decimos que en los meses que vienen antes de llegar al día final en las urnas se tiene que dar un ejercicio realmente intenso y profundo en relación con la problemática nacional, tanto en lo que toca a sus componentes medulares como en lo que corresponde a la metodología adecuada para integrarlos en una sola visión y en un esfuerzo articulado. Ahora, para ganar de veras el apoyo ciudadano ya no basta ofrecer sin comprometerse, porque la ciudadanía está cada vez más inclinada a demandar resultados que sean cuantificables.

Como hemos señalado con reiteración desde que la campaña inició su curso, la presente está llamada a ser una experiencia electoral de nuevo estilo, porque los tiempos van cambiando y con ellos la política también tiene que hacerlo.

Lee también

Comentarios