La realidad se impone

Enlace copiado
Rafael Ernesto Góchez / Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

Rafael Ernesto Góchez / Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

Enlace copiado

Colaborador de LA PRENSA GRÁFICALa cancelación del TPS (Estatus de Protección Temporal) confirma la importancia de los compatriotas que viven en EUA. Cerca de 195 mil connacionales gozan del TPS; de quienes, más del 85 % está trabajando y más del 9 % trabaja por cuenta propia. Es decir, la suspensión del TPS afecta a personas productivas y conduce a que miles de compatriotas tengan que decidir entre permanecer ilegalmente en EUA, emigrar a otro país o separarse de sus familias (los tepesianos tienen más de 192 mil hijos nacidos en EUA).

Los salvadoreños acogidos al TPS tienen 18 meses, hasta septiembre de 2019, para salir de EUA o conseguir otro estatus migratorio para poder quedarse. La situación es traumática y compleja para miles de familias, aunque no se prevén deportaciones masivas. Se estima que 60 mil tepesianos podrían retornar al país en el mediano plazo. Lo preocupante es que los tepesianos son apenas una porción total de compatriotas indocumentados que viven en EUA.

El tema migratorio pone al descubierto la realidad nacional: (1) los gobierno de turno han implementado políticas públicas inefectivas (3 de cada 10 salvadoreños viven en el exterior y miles quieren emigrar), (2) el centralismo expulsa a incontables coterráneos de sus localidades, y (3) la ausencia del Estado en numerosas comunidades ha facilitado la expansión de bandas delincuenciales. Consecuentemente, El Salvador debería dar pasos en la dirección correcta.

Paso 1. Anular la estratagema de la polarización. Esto será factible en la medida que surja la acción ciudadana y que la crisis de credibilidad por la que atraviesan los partidos políticos conduzca a su democratización y modernización. La realidad supera los intereses partidarios.

Paso 2. Trascender la agenda electoral. No se vale seguir luchando para controlar el aparato estatal. El período 2018-2019 es favorable para incidir: (1) los gobernados pueden hacer valer su voto y (2) la sociedad civil y el círculo académico podrían levantar su voz constructivamente.

Paso 3. Formar un grupo de trabajo (sociedad civil, iglesias y comunidad de salvadoreños en el exterior), para crear y operar una plataforma de información, coordinación y orientación a los tepesianos que decidan retornar y a los deportados.

Paso 4. Establecer una red de apoyo académico-empresarial. Universidades y empresas con responsabilidad social implementan un programa de asistencia técnica para la inserción laboral de los repatriados. El Estado salvadoreño debería simplificar los trámites y generar incentivos fiscales para los repatriados que deseen invertir y trabajar en sus lugares de origen.

Paso 5. Propiciar la integración social y económica a través del desarrollo local. Esto implica mejorar los servicios municipales, promover la sana convivencia en 6,033 centros escolares y cualificar los servicios para el desarrollo empresarial en los 14 departamentos.

Conclusión: la suspensión del TPS marca una nueva etapa para la sociedad salvadoreña. Es un punto de inflexión y se expresa así: (1) los gobiernos de turno tendrán una mayor presión social (la emigración ha sido una válvula de escape), (2) las remesas comenzarán a decrecer (su monto anual se aproxima al presupuesto general) y (3) los salvadoreños tendrán que girar su mirada hacia adentro y sacar adelante a su país.

Lee también

Comentarios

Newsletter