Lo más visto

Más de Opinión

La responsabilidad social empresarial va ganando terreno en nuestro ambiente como signo positivo de evolución nacional

Las empresas y sus dirigencias van activando proyectos de desarrollo social que se dirigen a mejorar sustantivamente las condiciones de vida para las personas y para las comunidades. La incidencia de esta dinámica constructiva en el crecimiento de las oportunidades es notoria.
Enlace copiado
Enlace copiado
Cuando se hace un recorrido analítico sobre lo que ha venido ocurriendo en el país a lo largo de los tiempos más recientes uno de los puntos más visibles es el que se refiere a la creciente toma de conciencia en lo que toca al papel de la sociedad como principal sujeto gestor del progreso nacional. Este fenómeno tiene muy diversas expresiones en el campo de los hechos, porque los actores sociales y económicos son de la más variada índole, y además se van multiplicando en la medida que la democracia se expande y se profundiza como régimen de vida. A estas alturas del proceso, vemos una gran proliferación de presencias ciudadanas que se mueven cada vez más en el escenario de la cotidianidad; y esas presencias en movimiento tienen una creciente incidencia en el destino de todos.

Aunque en el accionar de la política todavía queden activos muchos prejuicios ideológicos que tuvieron protagonismo en el pasado, y que ahora ya no son ni siquiera sombras de gloria, lo cierto es que la realidad va imponiéndose como ordenadora superior de la vida en común. Uno de esos prejuicios es el que enarbolaron las fuerzas revolucionarias contra la iniciativa privada, postulando un cambio radical de sistema que se quiso erigir como la fórmula del futuro. Nada de eso prosperó nunca, y los ejemplos del inmediato pasado y del obsesivo presente lo demuestran hasta la saciedad. La Unión Soviética, Cuba y Venezuela son los más patéticos de tales ejemplos.

En nuestro país, la solución de la guerra interna “sin vencedores ni vencidos” le abrió las puertas a una real democratización. Hoy, aunque alguna retórica quiera aferrarse a lo contrario, el sistema de vida está en pie, y los signos de evolución se sobreponen a los ideologismos extremistas. En verdad, lo que se hace cada vez más vigente es la inevitable evolución de todos los actores institucionales y sociales, según lo que a cada quien le corresponde.

En esa línea, la responsabilidad social empresarial se está haciendo sentir de manera expansiva, con los efectos beneficiosos que ya son visibles y tangibles. Las empresas y sus dirigencias van activando proyectos de desarrollo social que se dirigen a mejorar sustantivamente las condiciones de vida para las personas y para las comunidades. La incidencia de esta dinámica constructiva en el crecimiento de las oportunidades es notoria. La pequeña empresa y los emprendimientos de creatividad individual son destinatarios naturales de estos esfuerzos.

Los campos donde la responsabilidad social empresarial puede hacer su trabajo de cultivo son múltiples y variados. Por ejemplo está el ámbito de la educación, en el que por la naturaleza propia de su actividad se ha enfocado LA PRENSA GRÁFICA. Y al hablar de educación inmediatamente surgen los vínculos directos con la productividad y la competitividad, que son ahora mismo factores determinantes al máximo para asegurar dinámicas de desarrollo.

Todo esto contribuye a hacer ver que si bien hay una responsabilidad pública indeclinable en la promoción del progreso nacional, también existe una responsabilidad privada que debe actuar con toda la creatividad y la libertad que se hacen necesarias. Se trata de que todos, en sus respectivos campos y según sus competencias correspondientes, pongan su parte para el logro de un país que se mueva de veras hacia adelante. Eso es lo que la democracia bien entendida y bien practicada va enseñando en la experiencia sucesiva.

Tags:

  • responsabilidad empresarial
  • progreso
  • democracia
  • iniciativa privada
  • politica
  • prejuicios

Lee también

Comentarios