La respuesta

Este artículo destaca la relevancia de la llamada “clase media”, la cual representa alrededor de un tercio de la población salvadoreña.
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Este segmento social ha hecho valiosos aportes y con sus líderes e ideas ha impulsado importantes transformaciones democráticas en el país. Lo paradójico de este fenómeno es que al gobernar, el poder político y económico ha apartado a la ciudadanía de la toma de decisiones. Este “pequeño gran detalle” ha contribuido a que los gobernantes atraviesen por una profunda crisis de credibilidad.

La “clase media” tiene ingresos promedio que oscilan entre 10 y 70 dólares diarios y sus actitudes, aptitudes y labores marcan el ritmo de la vida nacional. Los empleados, profesores, profesionales, emprendedores, consumidores y contribuyentes mueven el país. Consiguientemente, El Salvador entrará en la ruta de la cohesión social y el desarrollo sostenible en la medida que crezca la “clase media” y se superen los obstáculos en el ámbito familiar, social, económico y político para que ello suceda.

Esfera familiar. La inseguridad y falta de trabajo han provocado la emigración interna (hacia el AMSS) y externa (hacia otros países) de compatriotas de diferentes estratos sociales. La masiva emigración ha contribuido a la separación familiar, a la aspiración de ser de “clase media” y al aumento de familias disfuncionales. Lo anterior hace complejo el panorama socio-familiar y la proyección de la “clase media salvadoreña”.

Esfera social. El desordenado proceso de urbanización, la falta de una política de localización, la estrechez del mercado laboral y la desintegración socio-familiar han favorecido: (1) que incontables niños crezcan literalmente en la calle (sin una guía positiva), (2) que las pandillas controlen numerosas comunidades, y (3) que miles de jóvenes adquieran antivalores y asuman la delincuencia como una forma de ganarse la vida. Por otra parte, la inefectividad del sistema de justicia e impunidad han contribuido a la expansión del crimen organizado en diferentes ámbitos.

Esfera económica. El ingreso de la “clase media” está declinando, el costo de la vida aumentando y la inseguridad sigue afectando la plusvalía de los bienes inmuebles. Adicionalmente, la inefectividad de las políticas de seguridad pública y la corrupción continúan deteriorando el clima de negocios. Este contexto ha favorecido la “economía criminal” (tráfico de personas y armas, prostitución, venta de drogas, contrabando, extorsión y lavado de dinero), la cual ha convertido a miles de bandidos en recaudadores de fondos provenientes de delitos cometidos considerablemente a la “clase media”.

Esfera política. La polarización ideológica (permanentes mensajes de odio y confrontación entre ricos y pobres) oculta y excluye a la “clase media”. Una cosa es evidente, el poder político y económico coinciden en minimizar la voz de la sociedad (ciudadanía). En este sentido y ante la falta de liderazgos democráticos, la “clase media” tiene la oportunidad de incidir por medio de su capacidad técnica y peso electoral.

Conclusión: la “clase media” cada día paga más impuestos y extorsiones, pierde dinero en sus ahorros de pensiones y sacrifica su calidad de vida para que funcione el Estado. Es hora, entonces, que la sociedad civil organizada fortalezca su relación con el círculo académico para mejorar sus propuestas y alzar su voz constructivamente. En síntesis, la acción de la “clase media” es la respuesta que necesita el país para salir adelante.

Tags:

  • clase media
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  • inseguridad
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