La sed del poder

En el vía crucis del Viernes Santo de la pasada Semana Santa admiré a un alcalde, que se arrodillaba en cada estación, bajo un sol incandescente y calor. Fiel católico y dispuesto a hacer bien las cosas en Ayutuxtepeque. Lo interpreto como un acto en el que desea, junto con su concejo municipal, que todo marche bien.
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El poder se puede manifestar en todo el colectivo social: en la religión, en las empresas, en la política, etcétera. Todo político o funcionario público, no importa el puesto que tenga: concejal, alcalde, magistrado, juez, fiscal, diputado, ministro y hasta presidente. El poder puede utilizarse para aspectos positivos y negativos. Adolfo Hitler, Hugo Chávez, Fidel Castro y otros son ejemplo del mal uso del poder, el cual les embriagó.

Muchos políticos son buenos con la retórica o el engaño al pueblo con falsas promesas. Las obras y acciones que realicen serán el fiel reflejo si cumplieron o no. Un alcalde, aunque sea de un pequeño municipio, puede enfermar con el poder, no se diga un presidente de una nación. ¡Imaginémonos a Donald Trump como presidente de Estados Unidos!

Ya estamos hartos de verificar que muchos políticos salvadoreños nada más reciben el sueldo, y que solo son figuras decorativas; les gustan los medios de comunicación para que les sigan por doquier. ¿Es esa la clase de políticos que queremos?

Un verdadero político no se infla como sapo al tener poder. Nada más debe tomar las riendas y hacer su trabajo. Practica la democracia, los valores y el respeto hacia el pueblo, que es el que le ha llevado al poder democráticamente a través del voto.

En El Salvador, con situación casi fallida con la seguridad y tantos problemas, los políticos deben de luchar más para cambiar la situación. Todo aquel que tenga un poco o bastante debe saber que es para ayudar al pueblo, no para servirse de él. “El poder tiende a corromper, el poder absoluto corrompe absolutamente”. Lord Acton.

La sed del poder en los puestos políticos hace que se aprovechan de los empleados hasta con acosos sexuales. Llegan como dioses a las oficinas e inician el derroche del erario del Estado, el uso inadecuado del fuero político y otras injusticias.

Jesús manifestó: “Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad...”.

Interesante la letra de una canción del grupo Molotov sobre el poder “...que nos llevan por donde les conviene y es nuestro sudor lo que los mantiene, los mantiene comiendo pan caliente, ese pan es el de nuestra gente... a la gente que está en la burocracia a esa gente que le gustan las migajas. Yo por eso me quejo y me quejo porque aquí es donde vivo yo, ya no soy un...”.

Cada funcionario público cuenta con un equipo de relaciones públicas, quienes maquillan sus obras y las presentan a los medios, empero, las redes sociales en muchas ocasiones destapan el Photoshop. Mientras tanto, la utilización de la publicidad y la bien orquestada propaganda hace que las cosas se vean bien. “Si queréis conocer a un hombre, revestidle de un gran poder”. Pitaco de Mitilene.

Debemos controlar a todos los que ostentan sed de poder, solo así lograremos una democracia. No podemos estar callados, y dejando que muchos funcionarios se hagan ricos ilícitamente.

Alabada sea la Ley de Acceso a la Información Pública y otras leyes que sirven para poner el dedo en la llaga del corrupto. Y como dijo Salustio: “Difícil es templar en el poder a los que por ambición simularon ser honrados”.

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