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La solidaridad internacional tiene que hacerse sentir en temas como las migraciones y la pacificación global

En el caso salvadoreño, el fenómeno migratorio se ha venido manifestando desde siempre, ya que por nuestras características ancestrales somos país de emigración. En los tiempos actuales, eso se ha multiplicado al máximo, y ahora hay salvadoreños prácticamente en todas partes, aunque el destino principal es Estados Unidos, por diversas condiciones concurrentes...
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En los tiempos que corren, la nota más característica del mundo actual es eso que en términos genéricos se llama globalización, y que a la vez que va abriendo fronteras de todo tipo desata conflictividades que en el pasado reciente parecían recluidas en la incomunicación generalizada. Este mundo del presente es, sin duda, un desafío de renovaciones y de riesgos, que hay que enfocar y enfrentar en forma interactuante, porque ya nada de lo que pasa en cualquier parte deja de incidir de alguna manera en los diversos entornos. Cuando la comunicación en sus más variadas formas toma el rol decisivo que tiene en nuestros días es inevitable generar dinámicas de colaboración internacional para que los temas y los problemas que están sobre el tapete global puedan ser atendidos y resueltos de manera efectiva y oportuna.

El tema de las migraciones que se abren paso a como dé lugar en medio de circunstancias de alta intensidad problemática se ha vuelto uno de los puntos más críticos dentro de la compleja realidad actual en el mundo. Y lo caudaloso de tales migraciones, que tienden a incrementarse en la medida que las circunstancias que las rodean se agudizan descontroladamente, pone en nerviosísima alerta a los países de destino, que son aquéllos en los que los migrantes buscan protección y condiciones de vida más favorables. Este es un fenómeno que está generando múltiples efectos, tanto para los que se desplazan como para las sociedades en las que van a acogerse y que desarrollan cada vez más mecanismos de defensa así como reacciones internas que asumen las características más variadas. En Europa, por ejemplo, hay ya consecuencias colaterales como el impacto sobre los gobiernos y aun sobre las pertenencias a alianzas regionales, como se vio en la brexit del Reino Unido.

En el caso salvadoreño, el fenómeno migratorio se ha venido manifestando desde siempre, ya que por nuestras características ancestrales somos país de emigración. En los tiempos actuales, eso se ha multiplicado al máximo, y ahora hay salvadoreños prácticamente en todas partes, aunque el destino principal es Estados Unidos, por diversas condiciones concurrentes; y al considerar dicho fenómeno en este caso específico resulta cada vez más claro que se trata de una realidad compartida que, por consiguiente, debe ser tratada con responsabilidad también compartida. Al ser así, habría que evitar de inicio que la inmigrafobia opere como factor decisivo.

Las causas que detonan las migraciones forzadas provienen de situaciones internas y regionales que se dan en algunas zonas, como el Cercano Oriente, donde hay gran violencia en acción por una mezcla explosiva de religión y política. En nuestro caso, lo que impulsa la emigración es la gran inseguridad imperante unida a la situación económica deplorable. La inmensa mayoría de nuestros emigrantes va en busca de una vida mejor, con la ventaja de que en Estados Unidos hay ya una enorme cantidad de connacionales instalados, lo cual sirve como colchón de acogida.

La naturaleza del fenómeno tal como ahora se está presentando a nivel global hace necesario que se activen mecanismos de comprensión estructural y de solidaridad humana. Todos los países tienen derecho a resguardarse dentro de los marcos legales, pero esto hay que hacerlo sin perder de vista que hay infinidad de vidas humanas en juego.

Tags:

  • solidaridad
  • comunidad internacional
  • globalizacion
  • migracion

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