La temida mortalidad 2019/2021

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Roberto Montoya Argüello - Médico, colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

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El 19 de marzo del año recién pasado, desde estas hospitalarias páginas hice referencia a la pandemia del covid-19 y su relación de mortalidad comparada con la de los abortos inducidos o abortos legales. Cifras promedio de abortos anuales en el mundo 73 millones, de los que aproximadamente el 67 % al 70 % serán abortos inducidos.

Las cifras anuales se mantienen y la mortalidad es escalofriante. Holocausto = 6 millones en 5 años; abortos = 280 millones en 5 años; gripe española = 40 millones en 3 años; covid-19, alrededor de 2 millones de muertos desde noviembre de 2019 a la fecha (en 1 año y 7 meses). Para la mortalidad por abortos no hay vacuna.

Estamos a las puertas de una nueva legislatura en la cual –por haberlo manifestado antes– se escucharán voces exigiendo la legalización del aborto en nuestro país. Los legisladores sensatos, diputados que obedezcan a su conciencia, no podrán dejar de lado las cifras que estamos exponiendo y al analizar las propuestas harán uso de su razón y de su moral para oponerse a la aprobación de tales adefesios jurídicos.

Los "pro-aborto" aducen sofismas como "la mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo" y con ello abren la puerta a que tiene derecho al aborto. NO. El cuerpo que una embarazada carga en su útero no es de ella. Es el cuerpo de un ser humano distinto a la madre tanto que puede tener distinto sexo (XX o XY porque no hay más que 2 sexos); puede tener o no igual tipo sanguíneo; su ADN será único y absolutamente distinto al de la madre. En conclusión: no son la misma persona.

Pero sí, la mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo lo que le da el derecho de negarse a una relación sexual "que le puede producir el daño de un embarazo". Ese sí es su derecho. Para llegar a ello tiene derecho a recibir toda la información relacionada con el sexo, sus consecuencias y las formas de evitar el embarazo que tanto desprecia en esa etapa de su vida. Condenar a muerte a un inocente porque la madre no fue informada o porque aun siéndolo no tuvo la capacidad de negarse a una relación sexual con riesgo de embarazo y entonces, para cubrir su irresponsabilidad o su ignorancia, decreta que asesinen al hijo de sus entrañas, es inconcebible desde todo punto de vista de los derechos humanos y de los elementales principios de moralidad.

En análisis del quinquenio 2010–2014 hubo aproximadamente 180 millones de abortos (infanticidios puros). De cada mil abortos, 35 mujeres estaban casadas; 26 eran solteras. ¿Por qué insistimos en este tema? Para que las propuestas no nos adormezcan con sus cantos de sirenas. La sociedad salvadoreña debe pronunciarse al respecto por medio de sus voceros tales como las asociaciones profesionales –primariamente médicos pediatras y obstetras conscientes de la situación–, abogados, políticos y religiosos.

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