Lo más visto

Más de Opinión

“La verdad de las mentiras”

El título de esta columna lo robé de una de las tantas obras maestras del premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa.
Enlace copiado
“La verdad de las mentiras”

“La verdad de las mentiras”

“La verdad de las mentiras”

“La verdad de las mentiras”

Enlace copiado
 Este recoge la visión de un referente de la literatura universal, sobre la ficción que subyace en treinta y seis de las más laureadas novelas aparecidas durante el siglo XX, más allá del “realismo mágico” que ha inspirado a muchas de ellas.

Pero ciertamente cometo una osadía al utilizar el título de esos maravillosos ensayos para referirme a un problema que, con todas las implicaciones que tiene para nuestro futuro, está siendo manejado con una irresponsabilidad rayana, donde lo que abundan son las mentiras y las medias verdades, para hacer del tema un pandemonio del que nadie se hace cargo: la crisis fiscal y sus consecuencias. Tanto más grave, cuando desde las más altas esferas del gobierno –y aquí comienza el desafío a nuestra inteligencia– que la iliquidez es una situación “coyuntural”, aunque a renglón seguido se diga que se trata de un “problema histórico”.

Minimizando esta grotesca contradicción, hay que resaltar que, según el gobierno, todo se debe a un problema de caja derivado de la sentencia de la SC que declaró inconstitucional la colocación de bonos por $900 millones. De esto, los únicos responsables son los diputados del partido y de los que por esa época giraban a su alrededor. Lo peligroso en este caso es la ofensiva emprendida por el gobierno con sus huestes para enrostrarle toda la culpa a los 4 magníficos, verdaderos bastiones de nuestra incipiente democracia. Asociado con esto, está la práctica de maquillar las cuentas fiscales. Esto se logra mediante un presupuesto general aprobado por mayoría simple, pero que subvalora los gastos y sobrestima los ingresos, para posteriormente demandar financiamiento que se consigue acudiendo a más crédito público, lo cual sí necesita mayoría calificada. En honor a la verdad, hay que decir que esta práctica no es nueva.

Esto último lleva a otro engaño: inflar el crecimiento del PIB para justificar los ingresos y, cuando no se logran las metas, toda la culpa se descarga en los evasores, que, para decirlo con toda franqueza, hay mucho de ello; pero nunca se va a reconocer que los números rojos se deben mayormente al despilfarro y la corrupción. Además, para justificar nuevos impuestos se esgrime el bajo coeficiente de tributación, pero seguramente cuando el BCR confirme que la producción está sobrevaluada, la carga tributaria superará el 20 %, excediendo así el promedio latinoamericano.

Siempre relacionado con los impuestos, la dupla presidencial se comprometió a que durante su gestión no se aumentarían ni se crearían nuevos gravámenes. En los hechos, ha sucedido lo contrario, en algunos casos, pasando sobre la Constitución y en otros, desviando los recursos producto de los mismos, a fines distintos de los que se habían propuesto. Y para mencionar cosas “menos pedestres”, solo basta mencionar la pérdida de recursos en el caso de El Chaparral; el dictamen fraudulento de un despacho de auditoría ligado al gobierno anterior sobre lo que el Estado debería reclamarle a Enel para liquidar la concesión; la cuantiosa inversión pública, y, sobre todo, otro atropello a la Constitución mediante la concesión graciosa de un bien público para favorecer a un pequeño grupo de privilegiados vinculados con el desacreditado SITRAMSS, que solo ha empeorado el caos vehicular preexistente.

El engaño más reciente y grotesco, siempre con las argucias del Frente en la AL, se dio con la modificación de la ley del FOP, que recuerda la engañifa de los tristemente célebres $900 millones. De la famosa austeridad mejor no hablemos, solo baste señalar los nuevos nombramientos, algunos de los cuales constituyen una afrenta más para la mayoría y otra vergüenza frente a la comunidad internacional. Pero para que no digan que solo criticamos, sugerimos que consideren también la figura de los BONOS A PERPETUIDAD, para salir con un poco de decencia del desmadre de las pensiones.

Tags:

  • iliquidez
  • crisis fiscal
  • sitramss
  • el chaparral
  • impuestos

Lee también

Comentarios