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La vida humana siempre debe respetarse desde la concepción

Frente a la discusión sobre la legalización del aborto, veo necesario opinar sobre un tema que me genera preocupación por las intenciones para despenalizarlo, a través de excusas revestidas de excepciones o causales para legalizarlo, lo que constituiría un enorme retroceso en el respeto de uno de los derechos fundamentales más preciados que tenemos, como es el derecho a la vida, al buscar permitir un crimen de vidas humanas indefensas e inocentes.

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Javier Castro De León / Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

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Nuestra Constitución, desde 1999, reconoce en su artículo 1 a la persona humana desde el instante de la concepción. En consecuencia, el Estado está en la obligación de brindar protección y resguardar la integridad del ser humano desde que es concebido, derecho que no debe ser ni disminuido ni relativizado.

La vida se debe defender en todas sus etapas, desde su concepción hasta la muerte natural. La ciencia médica ha demostrado ampliamente que la vida empieza desde la concepción, tal como lo han venido manifestando destacados científicos, al afirmar que en la primera célula constitutiva de la persona humana, en el óvulo fecundado, existe un ser humano, y que está entero con todas sus potencialidades y con su propia individualidad; por lo que querer plantear lo contrario o que existen diferentes categorías de seres humanos, o que es parte del cuerpo de la madre, no es más que una construcción intencionada para justificar indebidamente el aborto.

Algunos diputados han estado presentando propuestas para reformar el Código Penal y despenalizar ciertas causales del aborto, lo cual preocupa, pues abriría la puerta para legalizar un acto inhumano como es el aborto. En el país existe una lamentable realidad, ya que se cometen abusos y actos de violencia sexual contra mujeres y muchos quedan impunes, situación que debe ser combatida enérgicamente y erradicada, lo cual implica, entre otros, educar en valores, crear penas drásticas y fortalecer la capacidad del Estado para perseguir y sancionar a los criminales que cometan tales conductas. Las violaciones constituyen uno de los crímenes más atroces que existen, pero querer resolver esta situación con otra atrocidad, como el aborto, en la que se estaría castigando con la muerte a un ser humano inocente e indefenso, es reprochable, tal como se ha propuesto en una de las cuatro causales de despenalización y en vez de resolver el problema lo termina agravando. De igual forma, cuando se quiere justificar el aborto ante un eventual riesgo en la vida de la madre, debemos tener presente que la medicina ha avanzado muchísimo y que los médicos tienen la obligación ética de hacer todo lo necesario para proteger y salvar ambas vidas.

En esta discusión sobre el aborto preocupa la incoherencia de algunas organizaciones que dicen velar por los derechos humanos y que al mismo tiempo promueven el aborto, pues desconocen o quieren ignorar que la vida que está en el vientre materno también tiene derechos humanos y del mismo valor que las personas ya nacidas.

Ojalá que en la discusión en el país impere la sensatez y el respeto a la dignidad y vida del ser humano desde la concepción y no prospere la legalización del aborto, pues ni el Estado ni nadie debe poder atribuirse disponer de la vida humana.

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