Lo más visto

La violencia proviene de la ausencia de poder

“La violencia no es poder, sino la ausencia de poder”, dijo Ralph Waldo Emerson, y por lo general, disminuye el poder de quienes la emplean, ya que se hace necesaria más violencia para ganar o mantener control.
Enlace copiado
La violencia proviene de la ausencia de poder

La violencia proviene de la ausencia de poder

La violencia proviene de la ausencia de poder

La violencia proviene de la ausencia de poder

Enlace copiado


Esa es la condición de violencia, porque va más allá de una situación que impera en casos emblemáticos de tan ruin social, como el de los normalistas de Ayotzinapa, México, el de la quema de personas dentro de un vehículo del transporte urbano, en Mejicanos, y el reciente crimen a “sangre fría” del soldado de la FAES, en El Salvador.

La violencia es la condición que emana de la necesidad de expandir el área de influencia de un mal social. En ciertas ocasiones la violencia legitima el poder, ya que provoca el decreto de leyes y prácticas de violencia, para minimizar el impacto social de la misma; y por otra parte, el poder legitima la violencia, cuando se trata de gobiernos dictatoriales que sostienen el poder a base de ejercer, legítimamente, la violencia para contrarrestar a los opositores, como es el caso de ciertos países en el mundo.

En el campo filosófico el poder recae, finalmente, en las manos de los ciudadanos, y estos, actuando en consenso y de común acuerdo, enfrentan los males sociales, como la violencia.

Este fenómeno en El Salvador obedece a una situación de sometimiento por la fuerza, de un grupo de 80,000 sujetos, por sobre la voluntad de más de 6 millones de habitantes. Una fuerza desplegada con rigor a toda la población, incluyendo los cuerpos de seguridad (los cuales fueron creados para un entorno de paz y armonía, y no de guerra).

Por ello, es que debemos participar del poder, haciendo prevalecer la voz de la ciudadanía, antes de llegar a una situación de “ojo por ojo y diente por diente”; aunado al desgaste de la economía nacional por la ausencia de inversión y excesivos impuestos directos a la población, como causa de la violencia.

En su afán de expandir su mal, la violencia se manifiesta de formas diversas, ejercidas mediante grupos de personas, más apasionadas y fanáticas, que consecuentes, con el fin de la práctica de la violencia. Significa que la violencia es guiada por un grupo autodenominado de líderes, los cuales ejercen violencia para someter a otros a que les sigan para lograr sus fines.

En ese sentido, se ponen de manifiesto las diversas formas de ejercer la violencia, como en el caso de nuestro país, vemos la extorsión, homicidios, batallas campales, robos descarados, colocación de “coches bomba”, agresiones verbales, luchas por dominios territoriales, privación de libertad, entre otras; todas con el agravante de coartar el poder de los ciudadanos: de movilizarse, de operar un negocio, de estudiar, de crecer libremente.

Expertos en la materia dicen que la violencia depende del número de individuos que la practican, por lo que entre menos sean, se va derrumbando.

En El Salvador, hace falta que se diga, claramente, el contexto en el que opera y se reproduce la violencia; que se creen espacios de consulta ciudadana; que se designe un ente cívico-gubernamental representativo sin intereses partidarios políticos, y que se declare ipso facto un estado de contrarrestar la violencia, a fin de institucionalizar medidas que solucionen los efectos de cada manifestación de violencia, a corto plazo, y sus causas a mediano plazo.

Entendamos que debemos enfrentar ese mal social trabajando unidos por reducir el número de individuos que reproducen la violencia. Miremos los países que lograron hacerlo.

Tags:

  • violencia
  • poder
  • asesinato
  • soldado

Lee también

Comentarios