Las Semanas Santas de antaño

Hace muchos años, allá por los cincuenta, los feligreses de antaño celebraban con mucha devoción la Semana Santa y asistían a los actos litúrgicos con gran devoción.
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Era mal visto que el Jueves Santo y el Viernes Santo circularan vehículos automotores a menos que hubiese extrema necesidad y en las carreteras los campesinos lanzaban piedras a los conductores y se les tildaba de herejes.

La Procesión del Silencio era acompañada solo por hombres. En los primeros días de la semana, las playas eran poco visitadas. Para sus paseos los veraneantes esperaban el Sábado Santo, que sí era permitido por el catolicismo.

Las comidas eran elaboradas como las actuales, a base de mariscos y frutas abundantes.

Recordamos al barrio de Concepción, con su famosa Procesión del Silencio, que era acompañada solo por hombres, y algo especial era que don Felipe Ochoa Valenzuela, propietario de la radio emisora YSC, tenía por devoción incorporarse en la procesión, narrándola con un equipo de sonido radial portátil.

Como en aquellos tiempos la radio no tenía el equipo adecuado, don Felipe prestaba uno al Regimiento de Caballería, ubicado a inmediaciones del mercado La Tiendona.

Los Jueves y Viernes Santos nuestros padres nos tenían quietos a los hijos menores, recordando con respeto la pasión y muerte de nuestro señor Jesucristo. Los ritos católicos se hacían con toda devoción y respeto, que en estos tiempos se están perdiendo.

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