Las coyunturas políticas actuales

El internacional alineamiento de El Salvador con los países autoritarios latinoamericanos, la insistencia en un gasto público creciente e irrefrenable, las maniobras económicas para llevar intencionalmente al default, la intención de integrar a las maras a la vida política mediante su reconocimiento social y la legitimación del alzamiento insurgente que dio origen al pasado conflicto armado son expresiones ideológicas de una lucha aún no definida en El Salvador.
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El alineamiento de El Salvador al socialismo del siglo XXI es puramente ideológico, no tiene asidero práctico positivo, dentro del contexto internacional: es una posición que El Salvador sostendría aunque cayese el régimen venezolano, pues lo que en realidad apoya El Salvador es la posición contraria a Estados Unidos. De igual manera, no será disminuido el gasto público, pues se tiene la visión de que el Estado debe solventar las necesidades colectivas, creadas por la desigualdad económica, lo cual es resultado de un modelo social injusto (aunque este sea constitucional) y, para quebrar dicho modelo, es necesario llevar al colapso las fuentes de producción privadas: la corrupción es una de las armas para lograr tal propósito.

Considerar a las maras como un grupo poblacional que, desprotegido por la sociedad, está sujeto obligatoriamente a la protección estatal, es negar su naturaleza delictiva, contraria a la sociedad y a los intereses del Estado; sin embargo, tanto la Universidad Centroamericana como el Gobierno insisten en tal calificación: la primera por motivos ideológicos y el segundo por favorecer a su práctica electoral y porque legitima sus acciones previo y durante el conflicto. Y sustituye con creces a sus bases sindicales, ya muy deterioradas por el “desviacionismo” en la conducta privada de su dirigencia (corrupción).

La UCA mediante la promoción de la Justicia Transicional y la de efectuar Juicios Restaurativos busca la legitimación del levantamiento insurreccional de la antigua guerrilla y, pretendiendo que tales hechos sean revividos con consecuencias sociales favorables a los mismos principios que sostiene el socialismo del siglo XXI. Como efecto práctico, crea un sistema ficticio y paralelo a la legalidad, creando las expectativas de reclamo ante el Estado de El Salvador. Uno de los jueces españoles de este Tribunal creado ad hoc por la UCA ha manifestado: “El dolor de las víctimas es universal y la justicia es universal, así que si nadie hace justicia, aquí hemos venido a hacer justicia”. Tal afirmación deja sin validez los principios básicos de la justicia: la legalidad y la libre determinación de los pueblos, convirtiendo el procedimiento, en un escarnio del mismo.

Por las acciones del FMLN y la UCA, El Salvador retrocede en su evolución histórica, a la época de nuestro pasado conflicto armado y, además, con la misma lucha ideológica que le dio origen.

Mal hacemos al considerar que la lucha ideológica ha terminado; lo que sí ha finalizado es la lucha geopolítica Este-Oeste; no obstante, nuestro gobierno nos sumerge en una lucha geopolítica liderada por Venezuela, cuando tal régimen y su influencia latinoamericana están por desaparecer. Y mientras que la oposición no aborde el problema presupuestario desde un punto de vista estrictamente ideológico, todos los pactos que firmase con el Ejecutivo serán incumplidos y no podremos detener el caos económico que generará el default, pues debemos atender a las verdaderas causas de las acciones del FMLN por sobre el efecto práctico de las mismas.

La empresa privada, generadora de la riqueza nacional, es la única que podrá restablecer el rumbo económico nacional, pues el impago del Gobierno roba o extingue la única fuente colectiva de riqueza nacional: los ahorros de las pensiones.
 

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