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Las fuerzas armadas y la necesidad de líderes para el desarrollo

Parecería un tema traído de los cabellos, si los retos del país en seguridad y desarrollo no fueran tan caóticos y próximos.
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René Novoa Chacón

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El avance tecnológico y científico en el mundo influenciará tanto nuestra forma de vivir que hasta los cimientos de las bases fundamentales de nuestros valores se verán en un proceso de transformación sin precedentes. Internet, la robótica, la nanotecnología, la medicina biológica, entre otras nuevas ciencias, afectarán nuestro sistema de vida tal como lo conocemos. Estos cambios afectarán profundamente la economía y los factores de producción de bienes y servicios, es probable que la tasa de desempleo y el tiempo de ocio se incrementen creando un verdadero problema económico y social. El tiempo de ocio o de desempleo será mayor según el estatus social del individuo. Las áreas de trabajo especializado o que requiera de actividades diversas y específicas sean las áreas que más personal humano requiera. De tal manera que debemos de optimizar lo poco que tenemos en recursos humanos y ambientales.

¿Estamos preparándonos para estos nuevos retos?

Desde tiempos muy antiguos, la Iglesia y el Ejército han sido las instituciones más fuertes y necesarias en la gobernabilidad de nuestros sistemas de convivencia. Con la fuerza de la realidad y la necesidad, estas se han ido adaptando a las circunstancias.

Según nuestras leyes, el servicio militar es obligatorio y para todos los estratos sociales. Sin embargo, a nadie escapa que la mayoría de reclutas y soldados proviene de familias campesinas y de las zonas periféricas. Los reclutas tienen escasa o nula instrucción académica y cultural o mejor llamémosle civilizatoria o funcional. De tal manera que una vez egresados de su servicio, regresan a su núcleo familiar o comunitario sin mayor aporte y otros emigran a la ciudad para desarrollar tareas relacionadas con la instrucción militar aprendida.

Ese tiempo de convivencia e instrucción de año y medio, a mi entender se ha desaprovechado para la formación ciudadana y tecnológica e impulsar el desarrollo.

El periodo de 18 meses en el que miles de reclutas están enclaustrados, que lo dedican mayormente al entrenamiento en el uso de armas letales, debería tener como prioridad el instruir y capacitarlos en el conocimiento de nuevas tecnologías de la comunicación, producción agrícola, aprendizaje de oficios escasos y necesarios en sus áreas de convivencia; para fortalecer la aplicación del derecho a la salud, potenciar el liderazgo ciudadano, fortalecer la democracia, apoyar la conservación del medio ambiente, estimular el emprendimiento, fortalecer los planes de seguridad comunitaria y tantas otras tareas urgentes y necesarias en los comunidades y municipios del país. Todo un contingente de agentes de cambio.

De lo que se trata es que los recursos que el Estado invierte en las fuerzas armadas no solo cumpla su misión institucional sino que apoye el desarrollo socioeconómico y político.

En conclusión, la propuesta está dirigida a que ese contingente de ciudadanos que presten el servicio militar aprovechen su tiempo de 18 meses para instruirse y capacitarse de tal manera que al terminar su servicio estén preparados para enfrentar una nueva realidad donde el uso de nuevas tecnologías, habilidades y conocimientos son imprescindibles para que el país enfrente los desafíos de los nuevos tiempos.

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