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Las grandes preguntas a nuestros políticos y candidatos

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Alberto Arene / Economista/analistaInternacionalmente

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La mayoría de nuestros políticos y candidatos generalmente hablan y prometen como que si estuviéramos en situación de normalidad, como que no confrontáramos una situación crítica con varios problemas agudizados que se alimentan y combinan entre sí, de naturaleza más estructural que coyuntural, que requirieren de medidas de emergencia, pero aún más de estrategias de transformación sostenidas durante dos décadas.

Hablan como que el Estado tiene la fuerza, los recursos y los márgenes de maniobra para impulsar lo que sea. Creen que la situación es crítica porque sus rivales la han agravado, sin ningún sentido autocrítico de sus responsabilidades históricas, solucionándolas con el regreso de ellos mismos al poder y al gobierno. Nada más errado pero firme que semejantes creencias para superar la crisis y enrumbarnos al futuro. Después de sintetizar el contexto, les formulamos 8 grandes preguntas.

Bajos promedios de crecimiento del PIB (2 %), deuda pública creciente que se aproxima a 70 % del PIB, limitados recursos y márgenes de maniobra para incrementar el gasto y la inversión social, limitadas capacidades de la actual economía para crear empleos decentes, cierre progresivo de la válvula histórica de escape de las migraciones; descohesión y crisis social y altos niveles de homicidios e inseguridad; altos niveles de vulnerabilidad social y ambiental; considerables niveles de corrupción en los tres poderes del Estado; debilidad institucional liderada por los partidos políticos anclados en el pasado y en la inmovilidad, hegemonizados por dos visiones e ideologías radicalmente contrarias; cambios profundos de época a nivel global y profundas recomposiciones en las Américas, con Trump en la presidencia de Estados Unidos y el derrumbe del ALBA y del último intento socialista-autoritario en Latinoamérica.

1. ¿Cómo elegir a los más capaces, honestos e independientes jueces y magistrados en la CSJ, Corte de Cuentas, TSE, y al mejor fiscal general de la República?

2. ¿Cómo salir de la trampa del bajo crecimiento y alto endeudamiento, en adelante sin la válvula histórica de escape de las migraciones? ¿Cómo crear decenas de miles de empleos decentes y doblar el gasto y la inversión social, sin endeudarnos más ni aumentar impuestos, mejorando la recaudación fiscal y la liquidez de la economía, disminuyendo sus tipos de interés y promoviendo los más altos niveles de inversión privada?

3. ¿Cómo disminuir la vulnerabilidad ambiental y aumentar el abastecimiento y calidad del agua, y las energías renovables?

4. ¿Cómo fortalecer la seguridad fortaleciendo las instituciones involucradas, su coordinación y estrategia conjunta, la prevención y la inteligencia, aumentando los recursos nacionales y movilizando toda la cooperación internacional posible?

5. ¿Cómo combatir la corrupción originada en los tres poderes del Estado, en los partidos y en el sistema político, y en algunos empresarios privados, potenciada en la debilidad y falta de coordinación de las instituciones involucradas?

6. ¿Cómo modernizar y transformar los partidos políticos, para fortalecer la visión y estrategia compartida de transformación y desarrollo nacional, elegir a mejores ministros y funcionarios, alcaldes y concejos municipales, fiscales y magistrados de la CSJ, de la Corte de Cuentas, y del TSE?

7. ¿Qué política internacional necesita El Salvador y Centroamérica ante la recomposición política en Estados Unidos y Latinoamérica, la nueva política migratoria de Washington, la globalización y la revolución científico-tecnológica acelerada del siglo XXI?

8. ¿Cómo impulsar el Estado Emprendedor –promotor de competitividad y riqueza–, democrático y social de derecho?

Se trata de refundar el Estado sobre bases más democráticas, del conocimiento y de la modernidad, más emprendedoras, sociales y sustentables. Estas son grandes preguntas y desafíos para los políticos, pero aún más para una nueva generación de estadistas que tanto necesitamos.

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