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Las graves consecuencias del error de Smartmatic/TSE

Existe una responsabilidad compartida por ese gravísimo error. Cuando una empresa consultora como Smartmatic entrega un software, quien recibe (en este caso el TSE) está en la obligación de hacer todas las pruebas necesarias para certificar y aceptar el sistema apegado a los requerimientos.
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Sherman Calvo / Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

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Pero dado lo ocurrido, se podría decir que no hubo tal certificación del TSE. Si el error fue humano, eso tuvo que haber salido en el simulacro, pero si no apareció ahí, entonces fue un simulacro incompleto y muy mal hecho, por lo que también es responsabilidad del TSE. Si apareció en el simulacro, se hicieron de la vista gorda para esperar el impacto que eso iba a tener. Dejo la palabra al TSE.

Ahora bien, ¿quién es Smartmatic? Según diferentes fuentes, una de ellas BorderPeriodismo, Smartmatic fue fundada a fines de los noventa en Venezuela, aunque su domicilio legal original fue fijado en Delaware, EUA –considerado en muchos aspectos un paraíso fiscal–. Su primera intervención en procesos electorales se llevó a cabo en 2004, en el referendo revocatorio realizado en Venezuela, donde Chávez obtuvo un 58 % de votos favorables. Smartmatic había recibido siete meses antes un préstamo del gobierno chavista y, por los tres primeros contratos, facturó 120 millones de dólares. Sus vínculos con el chavismo despertaron las sospechas que quedaron reflejadas en un cable –filtrado por WikiLeaks– enviado por la embajada estadounidense en Caracas, en donde concluyen: “Smartmatic es un enigma. La empresa salió de la nada para llevarse un contrato multimillonario en un proceso electoral que en última instancia reafirmó el mandato de Chávez y destruyó a su oposición política”.

En 2008, Smartmatic ingresó al mercado electoral de Filipinas y, a pesar de múltiples advertencias y denuncias sobre los problemas de seguridad de sus sistemas, participó de varios procesos electorales. En junio de 2017, tres ejecutivos de la empresa y varios integrantes de la Comisión Electoral de Filipinas fueron acusados por “acceso ilegal, interferencia en los datos e interferencia en los sistemas”, sospechados de haber realizado fraude electoral en las elecciones presidenciales de 2016.

En el sitio de Smartmatic encuentro dos principios: “Transparencia: Las elecciones son la piedra angular de la democracia, ya que dan voz a los ciudadanos y otorgan a los funcionarios electos legitimidad para gobernar. Por esta razón nos esforzamos para diseñar soluciones electorales que permitan a todos los actores involucrados validar la exactitud de los resultados. Integridad. Con nuestra tecnología comisiones electorales de todo el mundo han contado más de 3,700 millones de votos sin una sola discrepancia. Las ayudamos a reforzar la participación, hacer más accesible la votación, ofrecer resultados oportunamente y agilizar la logística de las elecciones”. ¿Qué les pasó con esos principios en El Salvador? ¿Nos quieren dar atole con el dedo?

La Wikipedia ubica su significado como “embaucar, engañar, defraudar”. Esta idea, proyectada en la vida diaria, significa que te conformas con lo poquísimo que alguien te comparte. Esto ubica al “que te da el atole” como un abusador que se aprovecha de la falta de conocimiento de las personas en determinada materia. No podemos ser conformistas, nos han venido a oscurecer el proceso electoral y la confianza que anhelamos los salvadoreños al ejercer nuestro derecho al voto.

Smartmatic ha dicho que fue un error humano, pero en otros lados se afirma que fue un error en el algoritmo del sistema... pero a mí no me convencen, porque es una falla de lógica terriblemente mal aplicada, hecha por un principiante, o en su defecto, adrede por alguien que sabía que eso distorsionaría los resultados, provocando dañinas consecuencias porque creó falsas expectativas con el conteo de preferencias equivocado, erosionó la legitimidad de los ganadores reales, debilitó la confianza de los votantes. No basta una declaración de culpa, el caso está para más, se deben deducir responsabilidades del TSE por el grave error y penalizar a Smartmatic.

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