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Las mentirillas ideológicas

Los seres humanos somos buscadores incansables de sentidos, a todo le buscamos un porqué y, en ese afán, elaboramos conceptos, categorías, tendencias, teorías, modelos, paradigmas, sistemas, porque para manejarnos dentro del caos existencial, en sus dos ámbitos, biológico y cultural, el sinsentido no nos ayuda.
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La construcción de sentidos es propia de la razón y esta es propia del ser humano. Además, encontrar sentidos tiene un fin predictivo, que tanto necesitamos para enfrentar riesgos e imprevistos cotidianos. En esos esfuerzos encontramos limitaciones y argucias que ejercen violencia sobre la realidad y la distorsionan. Conceptos y definiciones nos hacen caer en trampas y discusiones que pueden durar horas y días.

Al elaborar teorías, consciente o inconscientemente, limamos o suprimimos las aristas que no favorecen el sentido que queremos darle a nuestra perspectiva y, si algo hace falta para consolidarlas, les introducimos rellenos y ajustes que hagan que el sentido propuesto parezca que se iguala a la realidad.

Modelos, paradigmas y sistemas adolecen de lo mismo, ya que los intereses y el poder siempre están de por medio, limando, suprimiendo, rellenando, ajustando hipótesis, para así establecer e imponer aquellas verdades oficiales que favorecen las pretensiones de sus representados, económicas, comerciales, filosóficas, políticas, religiosas, etc. Si para esto es necesario, además, inventarse reuniones y conversaciones con “fuentes de peso y altamente confiables”, se incluyen estas en las argumentaciones sin ningún embarazo.

Los mapas geopolíticos casi siempre se elaboran a la medida de intereses e ideologías previas. Quien construye mapas geopolíticos, si no es científico y aun siéndolo, disfruta posteriormente de ver que sus postulados ideológicos previos han quedado fuertemente reforzados en los mapas así elaborados. Pero, las deducciones a partir del mapa al ser contrastadas con lo que ocurre en la realidad, ¡ups! ¡Nada que ver!

El sentido o sentidos, que es posible encontrarlos en todos esos esfuerzos racionales, mencionados en el primer párrafo de este artículo, constituyen una ayuda, pero no permiten una predicción exacta de hechos reales futuros. Incluso algunos llegan a hablar del “sentido de la vida” y andan en pos de encontrarlo. Y ese sentido no existe como tal, me decía un sabio maestro (filósofo, teólogo y antropólogo), lo que existe son “franjas de sentido”, y estas las encontramos en nuestros proyectos existenciales o comerciales. Lo que da sentido a la vida son nuestras propias metas, y logros. Una entidad sin proyectos no es nada. Por ejemplo, proyectos de fundar familia y hogar, forjar futuro sólido para nuestros hijos y nietos, consolidar logros existenciales y comerciales del núcleo familiar, dan sentido a nuestro espíritu y vigor a nuestro andar.

Por todo esto se concluye que versiones humanas de las realidades contienen ajustes, en los diferentes ámbitos. Incluso en notas periodísticas, que en otros países ya no las llaman “noticias”, sino “relatos”. Porque los periodistas, igual que todos los humanos, en sus descripciones, no solo “reproducen” sino también “producen” realidad con el corazoncito.

No quiero decir que no debe haber ideologías, ya que hombres o mujeres sin ideología no son nada. Lo mismo se aplica a instituciones y partidos políticos. Lo malo es exceso de ideología, ya que tal exceso no resuelve problemas del día a día, ya sean personales o colectivos.

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  • limitaciones
  • suprimiendo
  • invertarse reuniones

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