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Las raíces del problema catalán

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Catedrático de la ESEN y consultor internacional en Sistemas de Información “¿Qué es lo que pasa en Cataluña?” Es una pregunta que los de mi tierra escuchamos una y otra vez durante estos días en los que Cataluña está en los titulares de todo el mundo. No es fácil responderla, pues el problema catalán es complejo, polémico y no tiene una sola explicación, sino dos explicaciones enfrentadas e incompatibles. En esta columna, intentaré explicar las raíces de este conflicto de la manera más breve y objetiva que pueda, aunque ello me cueste perder no pocos amigos. Dejaré los últimos acontecimientos para un artículo posterior.

Cada uno de los Estados europeos que vemos hoy en el mapa (como Francia o Gran Bretaña) se creó uniendo naciones más pequeñas que existían anteriormente, cada una de las cuales tenía una cultura propia y diferente. Con el tiempo, las culturas de estas pequeñas naciones se fusionaron hasta crear una cultura unificada para todo el Estado (como la cultura francesa o británica). Surge así el Estado-nación que conocemos hoy en día.

Sin embargo, por motivos muy largos de explicar, en España este proceso de fusión de culturas quedó a medias. Así, aunque existe una cultura española unificada, también se han conservado en gran medida las culturas de las naciones que se unieron para formar España, especialmente en regiones como Cataluña o el País Vasco (por ejemplo, en Cataluña el 50.7 % habla en español mientras el 36.3 % habla en catalán).

Ello crea una situación incómoda, donde hay una tensión cultural entre la unidad y la disgregación, la cual se traduce en términos políticos como una tensión política entre el centralismo (un gobierno que gobierna sobre toda España) y el autogobierno (cada región tiene su propio gobierno). Durante los últimos 500 años, España ha probado todas las fórmulas políticas para resolver esta tensión, desde el autogobierno máximo pasando por fórmulas intermedias hasta el centralismo máximo.

El régimen político español actual (que data de 1977) es una de estas fórmulas intermedias. España se constituye como un Estado federal (excepto en el nombre), es decir, existe un gobierno de España pero también las regiones tienen su gobierno propio. El nacionalismo catalán es la ideología que piensa que esto es insuficiente y hay que conseguir más autogobierno para Cataluña, culminando en la independencia, es decir, que Cataluña sea un Estado separado de España.

Desde 1980, todos los partidos que han tenido el poder en el gobierno de Cataluña han sido nacionalistas catalanes y, por lo tanto, han trabajado para un mayor autogobierno y para la independencia. Para ello, han contado con el control de los contenidos educativos de las escuelas, los medios de comunicación públicos y las subvenciones de dinero público. Como consecuencia, el número de catalanes que son partidarios de la independencia ha ido creciendo paulatinamente.

A partir de la crisis económica de 2008 (que ha golpeado a Cataluña con especial dureza), muchos de los catalanes no independentistas se convirtieron al independentismo, pues quedaron convencidos de que serían más ricos en una Cataluña independiente, lo cual es discutible. Así, el independentismo llegó a tener el apoyo de la mitad de la población, hecho sin precedentes históricos.

Como consecuencia, desde 2012, los dirigentes del gobierno de Cataluña decidieron que había llegado la hora de comenzar el proceso para intentar independizarse de España. Después de unos años conflictivos y tortuosos, ese proceso culminó cuando Puigdemont, el presidente del gobierno catalán, proclamó la independencia de Cataluña ante la oposición del gobierno de España. Pero este es otro tema y espero comentarlo en un artículo posterior.

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