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Lectura para después de la tormenta

Es necesario evaluar nuestra nueva realidad y la de nuestra familia, establecer un plan para recuperar la seguridad.

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Karla Rivas - Estratega en Reputación y Sostenibilidad, columnista de LA PRENSA GRÁFICA

Karla Rivas - Estratega en Reputación y Sostenibilidad, columnista de LA PRENSA GRÁFICA

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En El Salvador hace una semana pensábamos que estábamos viviendo uno de los momentos más críticos de los últimos años, con una pandemia en su punto más alto y en confinamiento para prevenir los contagios, con la afectación económica que trae como consecuencia. Hace unos días, cuando pensamos que no podía ser peor, tuvimos que enfrentar emergencia sobre emergencia, lidiando con una pandemia y, al mismo tiempo, con los estragos de la tormenta tropical Amanda y hasta con un temblor.

Podría ser demasiado para un país como el nuestro, con tan pocos recursos, con tanta gente cada vez más golpeada por la pobreza y desesperanza, pero si bien estos fenómenos naturales y pandemias nos recuerdan lo vulnerables que somos, también muestran lo solidarios y luchadores que podemos llegar a ser.

Pensemos en el hoy. Estamos en un punto sin retorno donde no podemos darnos el lujo de lamentar lo que pasó y lo que no hicimos, sino poner manos a la obra en todo lo que falta por hacer.

La crisis debe ser interiorizada como una oportunidad. Como país tenemos la enorme oportunidad de demostrar que podemos salir adelante, uniendo fuerzas, avanzando en el mismo sentido, poniéndonos a prueba a nosotros mismos y pasando de un estado de supervivencia a un estado de resurgimiento emocional, económico y social.

Considerando el lugar donde estamos y a dónde queremos llegar, pongo en papel algunos pasos para comenzar, agarrar fuerzas y con el "último aire", brillar. Lo más importante es hacer lo posible por "sanar" por dentro para poder accionar, no solo para el bienestar propio sino también el de los que están a nuestro alrededor.

Sentir miedo es normal, tiene el propósito de proteger nuestras vidas, pero debemos tomarnos el tiempo de reconocer nuestra emoción, darnos el espacio para expresarla de manera saludable y luego movernos a la acción. Es necesario evaluar nuestra nueva realidad y la de nuestra familia, establecer un plan para recuperar la seguridad, siempre teniendo como objetivo buscar la manera de regresar a la normalidad para que el miedo no nos paralice.

Después de asegurarse de que se está en un lugar seguro y que toda la familia está protegida, es necesario encontrar el sosiego para tener paz mental, seguir adelante e incluso ayudar a los demás. A veces el trauma de lo que está pasando no nos deja avanzar, por lo que se requiere pensar en frío no en lo que hemos perdido, sino lo que podemos ganar.

Luego viene la etapa de ser creativos y brillar. Debemos hacer un plan personal que pase a la acción en el que propongamos, rompamos esquemas, analicemos nuestras fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas, seamos resilientes y tomemos cada caída como un aprendizaje más que como una derrota.

Nuestro cielo ha estado más nublado de lo normal, literalmente nos ha llovido sobre mojado, sin embargo, debemos pensar en todo esto como una prueba más por superar. Siempre he creído que el salvadoreño tiene una garra y astucia especial para hacer frente a las adversidades. Si hemos superado terremotos, huracanes, guerras y muchas crisis más, debemos confiar en que una doble emergencia no nos va a parar y que mañana, al salir el sol, tendremos una nueva oportunidad que de seguro vamos a aprovechar.

Tags:

  • tormenta
  • realidad
  • Amanda
  • familia
  • creativos

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