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Legalidad

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Sandra de Barraza - Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

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Nos hace falta cultura de legalidad.  Nos hace falta conocimiento y respeto a las normas que deben regir la conducta. Usamos la ley a conveniencia. Interesan los artículos que protegen o que otorgan privilegios. Hacemos caso omiso o buscamos distorsionar, artículos que someten al bien común. Lo más fácil es emitir, emitir y seguir emitiendo leyes. ¿Para qué se hacen las leyes? Para regular la conducta de los ciudadanos y para asegurar la convivencia según lo manda la Constitución de la República.

Se hacen leyes para privarnos de libertad. Ciertamente para privarnos de libertad porque el artículo n.º 8 de la Constitución de la República es claro, “nadie está obligado a hacer lo que la ley no manda ni a privarse de lo que ella no prohíbe”. Este es el límite de nuestra libertad. ¿Y quién debe asegurar que se cumple? El Órgano Ejecutivo está obligado a cumplir con todo lo que el Órgano Legislativo emite con tanta creatividad y productividad. Y en esta abundancia de leyes, todos confiamos que el Órgano Judicial imparta justicia y que la Sala de lo Constitucional asegure que no hay excesos, discrecionalidades ni irrespeto al contenido de la Constitución de la República. Es la única instancia de protección y amparo.

En derecho administrativo, al que se obliga a los dos niveles de gobierno, O. Ejecutivo y municipal hay abundancia. Sin agotar, pero como ilustración de lo complejo y difícil que se hace la convivencia, comparto que hay 248 leyes particulares a las que los administradores públicos deben darles cumplimiento. Y a esto hay que agregarle las generales. Con esta cantidad y contenido obligatorio, cualquier candidato a cargo popular podría limitarse a darles cumplimiento y, aunque nadie sepa de qué se trata semejante oferta, sería más que suficiente.

Las actividades productivas la tienen cuesta arriba. El Ministerio de Economía tiene 48 leyes que aplicar, el de Agricultura y Ganadería tiene 41, el de Turismo tiene 4 y el Ministerio de Hacienda 10. A esto hay que agregarle las del Ministerio de Salud porque tiene que dar permisos para todo... y allí hay 34. ¡Y falta Cultura! ¿Explica esto la falta de crecimiento? Dudo que los funcionarios públicos conozcan el marco aplicable, y estoy segura de que esa ignorancia es la base de la discrecionalidad y la motivación para pequeños o grandes sobornos.

Con leer los títulos de las leyes, cualquiera afirma que hay para todo y que no se acatan. Uno de los ejemplos es el tema hídrico. Las leyes que tienen que ver con el agua con alrededor de 68 y su administración recae en distintas instituciones: ministerios de Agricultura y Ganadería, de Vivienda, de Obras Públicas, de Medio Ambiente, de Salud; ANDA y otras autónomas, los gobiernos municipales, el de Economía, la Defensoría del Consumidor, la Procuraduría de Derechos Humanos y hasta la Autoridad Marítima Portuaria.

El FMLN no quiso discutir los anteproyectos de ley en la Comisión de Medio Ambiente del periodo 2015-2018. Se lo guardó. Ojalá lo saque de las calles y avenidas para que se aborde en serio. Y como este, hay muchos casos que deben enderezarse. Mucha contradicción, mucho vacío. Mucha superposición legal. Ojalá que el talento de los asesores se utilizara en innovar y actualizar el marco legal para transparentar y hacer confiables a las instituciones. Tarea titánica pero indispensable.
 

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