Ley del Embudo

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Rafael Ernesto Góchez / Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

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La “ley del embudo” destaca que lo ancho es para uno y lo estrecho para los demás. Al aplicar este refrán a la realidad nacional, sale a flote el centralismo (lo abundante es para quienes ostentan el poder y lo reducido para los gobernados). El centralismo es un modelo fundamentado en el individualismo, la desigualdad de oportunidades y la corrupción, lo cual ha facilitado la expansión del crimen en el territorio nacional: muchos jóvenes viven en comunidades dominadas por delincuentes y pocos jóvenes viven en comunidades libres de delincuentes.

FUSADES acaba de estudiar el desequilibrio territorial: (i) dos de los catorce departamentos (San Salvador y La Libertad) registran el 50 % del total de empresas y concentran el 83 % de medianas y grandes empresas; (ii) Cuscatlán y Morazán no cuentan con empresas grandes; (iii) el empleo informal presenta una elevada tasa a nivel nacional (71 %), pero la mayoría de departamentos la superan v. g. Ahuachapán 82 %, Chalatenango 89 % y La Unión 89 %.

Otro hallazgo es que el empleo del sector público representa el 22 % del total nacional, pero La Libertad y San Salvador registran la menor proporción (15 %). En contraste, los departamentos con menor desarrollo productivo muestran una mayor participación del empleo del sector público: Cabañas 56 %, Chalatenango 55 % y Morazán 53 %. Por otra parte, la recepción de remesas es un mecanismo de ajuste ante la falta de trabajo: las familias más receptoras de remesas son de La Unión 46 %, Chalatenango 37 % y Cabañas 36 %. Estos datos confirman la conveniencia de superar las barreras que impiden el desarrollo local.

Barrera 1. Baja calidad de los servicios públicos en la mayoría de localidades. La ausencia del Estado a nivel territorial ha posibilitado el avance del crimen en numerosas comunidades.

Barrera 2. Falta de capacidades locales. Esta flaqueza es un efecto del centralismo, no una causa. El punto es que entre más débiles son los municipios, más frágil es la democracia.

Barrera 3. El asistencialismo a poblaciones de escasos recursos. La mayoría de migrantes ha progresado al tener acceso al mercado. La educación y el trabajo duro son la clave del éxito.

Barrera 4. Brecha entre gobernados y gobernantes. Urge propiciar la participación ciudadana y rendición de cuentas en la unidad primaria del Estado (alcaldes son elegidos por voto popular).

Barrera 5. Suponer que el AMSS puede continuar recibiendo población ilimitadamente. El reto es ampliar las oportunidades educativas y laborales a los jóvenes en todos los departamentos.

Conclusión: al equiparar la “ley del embudo” con el centralismo se ha querido enfatizar el desacierto de haber propiciado la concentración del poder público en pocas manos y de la actividad económica en la ciudad capital. Tan inepto es el centralismo que no ha podido evitar que bandas delincuenciales tengan de rodillas a la población. Se requiere, entonces, aplicar efectivamente la ley, recuperar la base social (familia, escuela y comunidad) y descentralizar la actividad económica en 12 de los 14 departamentos. Una alternativa democrática es mejorar la calidad de vida de la población en sus lugares de origen (desarrollo local).

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