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Llamado ciudadano

El Salvador necesita que los ciudadanos y sus organizaciones participen en la toma de decisiones.
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¿Para qué? La idea-fuerza es que la participación de la sociedad civil es la clave para superar la polarización, la partidocracia y el cortoplacismo. De avanzar en esa dirección, se desmontaría el centralismo y robustecería el Estado de derecho. ¿Cuál es el riesgo de que se expanda la apatía colectiva? La conducción del país puede quedar en manos de dirigentes y burócratas partidarios. No hay que confundirse. Tanto los neoliberales como los neoestatistas afirman “promover” la acción cívica, pero realmente ambas corrientes invalidan la voz ciudadana. Conviene, por lo tanto, que la sociedad civil defienda sus derechos e intereses, y contribuya constructivamente a balancear el poder y a priorizar la cohesión social.

Un ciudadano activo es aquel que aumenta su sentido de pertenencia, responsabilidad social y atención de lo que sucede en su localidad. Esta cultura cívica es lo que favorece que los ciudadanos se involucren en los asuntos que afectan sus vidas. Desafortunadamente, un alto porcentaje de connacionales carece de esta formación cívica. Prueba de ello es que, por una parte, incontables compatriotas han dejado de creer en su país e instituciones y por otra, innumerables jóvenes prefieren abstraerse de la situación socioeconómica y política (refugiándose en el mundo virtual). La estrategia silenciosa es ¡salgamos de El Salvador!

¿Qué efectos tiene el distanciamiento de la realidad nacional? La respuesta es variada y compleja. Hay tres comportamientos que ayudan a entender este fenómeno: (1) miles de coterráneos desean emigrar; (2) miles de jóvenes no estudian ni trabajan, y son acechados por el crimen organizado; y (3) miles de compatriotas están enfocados en llevar diariamente la comida a la mesa. Esta conducta colectiva genera postergación o indiferencia ciudadana y evidencia lo difícil que es construir –democráticamente– una visión de país.

Por otra parte y ante una situación tan complicada (descomposición socio-familiar y penetración del crimen organizado en esferas estatales y empresariales), a continuación se presentan cinco características que deberían mostrar los ciudadanos comprometidos con el país.

Característica 1. Poseer suficiente coraje para defender colegiadamente sus derechos e intereses, y ayudar a combatir la corrupción, impunidad y criminalidad.

Característica 2. Respetar las leyes y luchar por cambiar aquellas normativas, instituciones y políticas públicas que no respondan a la realidad nacional o que sean injustas o negativas para las poblaciones más vulnerables.

Característica 3. Ser tolerantes y abiertos a nuevas ideas. Informarse y aprender de otras personas y experiencias. Trabajar en equipo y ser parte de redes e iniciativas ciudadanas.

Característica 4. Tener una actitud positiva hacia el trabajo. Entender que nada es gratis y que el trabajo es la clave del éxito. Esto es crucial para decirle NO al asistencialismo.

Característica 5. Participar y actuar a nivel territorial en la solución de los problemas que más afectan a su localidad. Esto es esencial para decirle NO al centralismo.

Conclusión: El Salvador necesita ciudadanos comprometidos. Es decir, ciudadanos activos, valientes e inteligentes que quieren vivir en paz y progresar en su país. Una cosa es irrefutable, los ciudadanos y sus organizaciones son los mejores defensores de sus derechos e intereses. Consiguientemente, este llamado es inaplazable. Si así lo crees, compártelo con tus amigos, colegas y vecinos.

Tags:

  • participacion
  • democracia
  • tolerancia
  • legislacion

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