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Lo bueno, lo malo y lo feo

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Inés Martínez / mcpmartinez@outlook.com / Delegada territorial de Fundación Internacional de Derechos Humanos

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Iniciaré resaltando lo bueno de todo lo malo y de todo lo feo que persigue a la población salvadoreña: Lo bueno de toda la coyuntura nacional es que la aplicación de la ley está dando frutos, está siendo aplicada a poderes formales de diversas ideologías, lo cual es una advertencia para los futuros gobernantes que no están exentos a ser procesados si no fungen como manda nuestra Constitución.

Tenemos una coyuntura bastante tensa, y para nada agradable. Es de todos el conocimiento de los delitos que se le imputan a dos expresidentes, mucha gente involucrada principalmente sus familiares y amistades. Independientemente su culpabilidad o no, debemos respetar el debido proceso y que las garantías constitucionales sean activadas para todos por igual, a ricos y a pobres. Esto marcará un precedente del cual todos y cada uno de nosotros podemos sacar provecho. ¡Veamos el lado positivo!,  y es darle la oportunidad a la institucionalidad y a los procesos que también se han construido según los antecesores casos y que luego de estas situaciones de gran magnitud no dudo de que se reformen o modifiquen leyes y normas para evitar nuevos y más delitos en funcionarios, así como también la población debe estar más vigilante y participar de todos los procesos democráticos que reducen el riesgo del abuso de poder de los gobernantes.

Lo malo es el abuso de poder de los funcionarios, incluyendo al ministerio público, y es que los antivalores se han infiltrado en todas las esferas de la institucionalidad del país. Estamos apreciando nada más unas cuantas ramas de corrupción, de robo, de hurtos y de diversos delitos; ojalá pudiéramos arrancar de raíz este mal que data desde muchos años atrás y se ha infiltrado en todos los gobiernos de todos los colores y sabores, nadie se ha salvado de esto, muchas cosas que aún no salen a luz y secretos que están bien enterrados debido al silencio que ha comprado el dinero.

Hay muchas personas presas siendo inocentes, como también hay personas culpables libres. ¿Esto es justicia? Seguimos hiriendo a nuestro país también cuando acusamos a personas inocentes para tapar los delitos de otros, a esto me refiero específicamente al caso del joven Daniel Alemán, a quien le imputaron dos delitos de los cuales fue absuelto recientemente, al cual se le brindaron muy pocas garantías de Derechos Humanos.

Lo feo de esto es la violencia imparable que en estos días se ha trasladado de las calles (homicidios, feminicidios, secuestros, extorsiones y demás) hacia las redes sociales con otro tipo de violencia que es “la violencia simbólica y psicológica” que es igual de letal. Si bien todos tenemos derecho a opinar y a expresarnos, lo cual está garantizado en nuestra Constitución y en Tratados internacionales del cual El Salvador es parte, debemos recordar que todo tiene su límite. La libertad de expresión no es sinónimo de “libertad de agresión”, no perdamos la visión enfocándonos en “informaciones” que son creadas con motivos de marketing e intereses particulares que en vez de contribuir, obstruyen el enfoque y no contribuye a la realización del propio criterio y sobre todo a la toma de decisiones.

Como sociedad altamente golpeada por las guerras, contribuyamos a la generación de paz desde nuestros lugares, lo bueno cuesta, hacer la paz y no la guerra es difícil sí, pero no imposible. Nunca es tarde para reiniciar nuestro pensamiento.

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  • Inés Martínez

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