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Lo material predomina

Todo, o casi todo, se mueve en función del dinero. En el pasado y en el presente, imperios, monarquías, oligarquías, autocracia, aristocracia, países, sociedades, gobiernos, funcionarios, etcétera. La humanidad en el trascurso de su historia registra trasformaciones por ese medio de pago o de intercambio aceptado por toda la sociedad en general. Los axiomas, por llamarles de alguna manera, se han alterado. La fe mueve montañas era un favorito. Hoy se suele decir el dinero quebranta voluntades.
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Lo material predomina a pesar de la abundancia de literatura de principios y valores y enseñanzas orientadas a cambiar esa tendencia marcada al consumismo, en un país que carece de recursos y formas básicas de innovación. Existe un efecto de demostración impresionante en el país. El potencial consumidor reconoce o identifica que tiene necesidades que trascienden las básicas; lo que le genera ansiedad y obsesión por obtener lo que otro posee y que al no tener capacidad de adquirirlo recurre a prácticas ilícitas con el fin de obtenerlo.

El impacto de las comunicaciones integradas por las redes sociales es determinante en generar necesidades no necesariamente básicas o imprescindibles, como en teoría se identifican con el vestuario, la alimentación, la vivienda y hasta el deseo de conocimiento en una grada inmediata superior.

En países productivos e innovadores, los mayores niveles de inversión van generando simultáneamente mayores niveles de producción, niveles altos de ingreso per cápita que los identifica como países en desarrollo y desarrollados, independiente de la forma en que se distribuya este ingreso; pero en países con niveles de producción sumamente bajos en los cuales lo que prevalece es el subempleo en un sector amplio, es un contraste que el consumo sea mayor que su producción, por las benditas remesas familiares que alimentan un consumo distorsionado en una escala de preferencias absurda, que han mermado la productividad y no poder ser lo que debiese ser: un país autosuficiente en alimentos

En efecto, le dan prevalencia al vehículo que a la vivienda, al comer para saciar el apetito compulsivo que a la alimentación nutritiva y saludable. Todo ello es real y no ciencia ficción, en un país con un desarrollo urbano, metástasis de la desigualdad. Crecen los suburbios y en ellos hay tugurios, carros y jardines. El que conduce una camioneta 4x4 de lujo va en short, con sandalias, con una camiseta con la marca de una cerveza, vestimenta que acostumbra usar un par de días. Eso sí, no deja de darle mantenimiento a su lujoso y flamante vehículo. ¿Y la familia? Después... Continúan en su afán exhibicionista.

Los políticos en cargos públicos en un país con escaseces de toda índole son un caso. Aparentan no entender que existe un déficit fiscal crónico, se hacen los desentendidos con las cada vez más bajas calificaciones que le confieren al país las calificadoras de riesgo; aparentan no entender la palabra default. Tampoco entienden el riesgo de un sistema financiero con una sobreinversión en títulos del gobierno. Pero como lo material predomina, se aumentan el sueldo nominal por cualquier medio. En un evento en un hotel capitalino se les dijo a los diputados efectivos que eran los líderes de este país o al menos contaban con la representación del poder material del país, puesto que para ser diputado se dificulta ser apartidista o candidato independiente.

Ya no sigamos siendo amigos íntimos de la avaricia. Construyamos cultura, principios y valores. Seamos autosuficientes en alimentos “para darse cartas”, como se suele decir. Involucrémonos en la construcción País, erradiquemos ese afán desmedido por lo material.
 

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