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Lo que debemos cambiar en El Salvador

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No, no es al señor presidente Salvador Sánchez Cerén al que debemos cambiar, es nada más una lista de actividades que realizan los funcionarios en donde se gasta demasiado dinero. Empezando por tantos viajes innecesarios a otros países.

Estamos hartos de ver noticias en donde se evidencia el despilfarro de parte de los funcionarios. Los erarios del pueblo se están gastando. Suficiente ver el déficit que tiene el gobierno del FMLN y no tener fondos para que el barco llamado El Salvador no se hunda. Repensar que este es un país subdesarrollado. Si seguimos así podemos ser la Grecia de América.

El mensaje del nuevo presidente de la Asamblea Legislativa, Guillermo Gallegos, parece que no ha gustado a los que despilfarran, a los que comen de gratis, a los que les gustan las camionetas último modelo, etcétera. Espero que el señor Gallegos indague sobre las plazas fantasma. Esa postura se parece la que tomó el presidente de la Corte Suprema de Justicia.

Además, el Gobierno debe gastar menos en publicidad institucional, son millones que se invierten. Mejor que prioricen lo más importante: mejorar escuelas y hospitales y tantas necesidades.

Una interrogante que el pueblo hace: ¿Para qué tantos diputados? Es donde se invierte demasiado en un país tan pequeño. Es más, ¿es necesario el PARLACEN?

Otra noticia que disgusta es el gasto de los uniformes de gala usados por las jefaturas policiales, eso hace entrever que tienen mucho dinero; mientras delegaciones policiales no tienen los recursos idóneos para operar. Se verifica (24/10/2016) que “la Policía Nacional Civil (PNC) gastó $71,823.5 en la compra de trajes de gala...”.

Otro gasto innecesario es el pago del cable en la Asamblea Legislativa, donde han gastado a la fecha $42,576. ¿Es necesario este tipo de servicio en una institución en la que ya se criticó por sus excesivos gastos? Y, para variar se está invirtiendo en construcción de un nuevo palacio legislativo. Lo más ilógico es que los diputados desean nutricionista y un fisioterapeuta. Solo falta que soliciten jacuzzis.

Además, es justo y necesario que se canalicen los tipos de empleados que se tiene en todas las dependencias, que se les pague un sueldo según su capacidad y no por compadrazgos, nepotismos o cuellos. Se publicó en este rotativo lo que ganan los doctores; es lógico, estudiaron alrededor de 10 años, pero existen sueldos que no corresponden a nuestra realidad.

Se debe evaluar si los empleados contratados tienen o no estudios de bachillerato, universidad u otros estudios como maestrías y doctorados. A partir de ahí se debería realizar el escalafón. Sería como empezar de cero y ordenar la casa.

La austeridad sería un compromiso primordial para 2017. ¿Será una utopía esta sugerencia? Con solo asistir a un evento se verifica el despilfarro. “Como es dinero del gobierno, no importa gastar”, manifiestan algunos empleados.

Por otra parte, se debe supervisar el dinero que el FODES se reparte en las 262 alcaldías del país. Debemos vigilar que en cada municipio donde habitamos no haya derroches y se cumpla con las obligaciones pertinentes.

En cada gobierno ha existido el despilfarro, de eso no hay duda; por eso se necesita que haya una reingeniería y las cosas funcionen cristalinamente.

Se aproximan las fechas navideñas, los bonos jugosos de los órganos del Estado y otras dependencias se irán conociendo. Mientras las escuelas, hospitales y otros servicios importantes no tienen las condiciones óptimas.

Con razón muchos desean ser funcionarios, ya sea diputados, alcaldes, magistrados, etcétera. Es necesario que se cambien muchas cosas para el buen funcionamiento de la democracia. No llevemos a la debacle a El Salvador. Austeridad ante todo.

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