Lo que en este momento se ve prevalecer es el zigzag político

Un día se dice que el Fiscal General ya está elegido y al día siguiente la misma fuente de alto nivel promueve la conformación de una mesa interpartidaria para tratar el tema del Fiscal.
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<p>Nuestra dinámica política nunca ha estado debidamente estructurada, y esa es una de las tareas pendientes cuyo retraso crónico incide más en el desenvolvimiento de la vida nacional. No se puede olvidar de dónde venimos: de un muy largo período en el que la política era servidora obediente del poder, y, por consiguiente, no tenía ninguna autonomía para desarrollarse por su cuenta. A partir del momento en que los salvadoreños, por imperativo de necesidad, tuvimos que tomar la opción democrática, se inició una fase muy diferente de nuestro proceso evolutivo; pero los movimientos de cambio de mentalidad han sido y siguen siendo muy dificultosos.</p><p>Desde que pasamos de la guerra a la construcción de la paz, luego de que ésta tuviera su partida de nacimiento en el Acuerdo de 1992, las condiciones para el avance democratizador se hicieron mucho más propicias; sin embargo, esto mismo hace que sea más notorio el desfase evolutivo en que aún se encuentran las fuerzas partidarias del país, cuya modernización no ha logrado ponerse al ritmo que lleva el proceso en los distintos ámbitos ciudadanos. Muestra viva de ello es lo ocurrido en el conflicto interinstitucional que aún no se resuelve del todo: mientras la ciudadanía se aglutina cada vez más en defensa del Estado de Derecho, los partidos continúan en pugnas de interés propio, aunque la realidad les indique a cada paso que los espacios de la arbitrariedad se van reduciendo progresivamente. </p><p>En estos días, además, estamos viendo los primeros indicios de configuración del mapa electoral, de cara a las presidenciales de 2014. Y aquí también todo está en veremos a estas alturas. Desde luego falta mucho tiempo para llegar al día de las urnas, pero lo que va quedando claro desde ya es que no hay líneas claras sobre lo que podría ocurrir de aquí a entonces. Y pareciera más bien que la incertidumbre es el signo que domina en las estrategias partidarias. Se percibe, en el trasfondo, un forcejeo que podría ser creciente entre los impulsos de animarse a algunas novedades en alianzas o en planteamientos y las tradicionales resistencias internas. Ejemplo de estos días es el que ha surgido del FMLN: un día se plantea que se anda en busca de alianzas con otros partidos y al día siguiente esto se desmiente de manera tajante. </p><p>Y este ir y venir de posiciones se refleja también en las posturas que se manejan en entes como la Asamblea Legislativa. Un día se dice que el Fiscal General ya está elegido y al día siguiente la misma fuente de alto nivel promueve la conformación de una mesa interpartidaria para tratar el tema del Fiscal. De todo esto bien puede colegirse que todos los actores políticos necesitan un ejercicio de apaciguamiento que les permita meditar posiciones y administrar reacciones. </p><p>En una atmósfera tan cargada de incertidumbres como la que prevalece en esta precisa coyuntura del proceso nacional, agregar más incertidumbre es contribuir a la desaceleración y abonar al estancamiento. Las fuerzas partidarias de todo signo deberían ser las primeras en entender que es así, y, por ende, en poner todo lo que esté de su parte para generar certeza y confianza, en lugar de dedicarse a lo contrario. </p><p>Si los partidos no tienen clara su hoja de ruta no pueden hacer debidamente lo que les corresponde para que la hoja de ruta de la nación en su conjunto sea lo más clara y funcional posible. Que cumplan en esto a cabalidad es lo que el interés ciudadano les demanda.</p>

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