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Lo que escribió el Padre Ellacuría sobre el inicio del proceso de negociación de la paz en los primeros 100 días del Presidente Cristiani (I)

Como parte fundamental del método, y esto también lo destaca el Padre Ellacuría, el Presidente nunca estaría presente en la mesa de negociación, porque cualquier palabra de un Presidente es un compromiso que es muy difícil manejar.
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Lo que escribió el Padre Ellacuría sobre el inicio del proceso de negociación de la paz en los primeros 100 días del Presidente Cristiani (I)

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Para comprender a cabalidad los fenómenos históricos que se dan en el tiempo es indispensable recoger todas las piezas que van quedando en el curso de lo sucedido, y en especial aquellas que, por su propia naturaleza, puedan dar más luz sobre los hechos y sus consecuencias. Estamos hoy recordando en el país el proceso de negociación que culminó con la firma del Acuerdo de Paz en 1992. Dicho proceso dio inicio en su fase definitoria el 1 de junio de 1989, cuando tomó posesión de la Presidencia de la República Alfredo Cristiani. Ahí dio comienzo un esfuerzo que tendría grandes consecuencias. Uno de los primeros análisis concienzudos sobre aquel ejercicio lo escribió el Padre Ignacio Ellacuría, y fue publicado en la edición de Agosto-Septiembre de aquel mismo año en la Revista Eca de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, UCA, de la cual Ellacuría era Rector. Dicho artículo se titula “El diálogo en los primeros cien días d Cristiani”.

Puedo dar fe personal de que el Padre Ellacuría estuvo muy interesado desde el primer momento en el desenvolvimiento de aquel proceso. El 1 de junio de 1989, día de la Toma de Posesión Presidencial, fue un jueves; y el lunes siguiente me convocó el Presidente Cristiani a Casa Presidencial para el martes 6. El tema: conversar sobre lo ofrecido por el Presidente en su Discurso inaugural en lo referente a la oferta de diálogo con la guerrilla ahí plasmada. El Presidente quería comenzar de inmediato. Acepté formar parte de su Comisión Negociadora, y lo primero que hice al salir fue buscar un encuentro directo con el Padre Ellacuría en la UCA para hablar del asunto. Yo quería, además, que él me diera opinión cierta sobre lo que se podía esperar de cada uno de los integrantes de la Comandancia General del FMLN. Y así fue, en aquella y en reuniones posteriores.

En su artículo el Padre Ellacuría comienza por comentar el significado político de la oferta de Cristiani en su Discurso inicial: “El haber visto y valorado el problema de la guerra como el primero de los retos del nuevo gobierno y el haber desechado negativamente, al menos en un primer momento, el profundizar y extender la guerra como medio mejor para terminar con ella, mientras que, al contrario, se propone positivamente el diálogo como medio más adecuado para alcanzar la paz, supuso una novedad no esperada por los partidarios de ARENA ni por sus opositores. El compromiso era solemne y arriesgado. No se puede, por tanto, pensar que el presidente Cristiani lo hizo sin pensarlo seriamente y sin medir las consecuencias”. Y agrega más adelante: “El discurso claramente presenta el diálogo como la solución más apta para acabar con la guerra y esto es, indudablemente, un avance importante en el proceso, dado que es un gobierno de ARENA el que sustenta esta posición”.

Inmediatamente después, el comentarista menciona en su artículo un punto clave, que lo era entonces y que lo es ahora: el punto del método de trabajo. Dice así: “La segunda novedad importante está en el método arbitrado para el diálogo. El presidente Cristiani considera que el método empleado por su antecesor, consistente en reuniones públicas al más alto nivel sin preparación previa, era ineficaz y aun contraproducente. Presenta, por otra parte, dificultades suplementarias a las que ya de por sí tiene el diálogo con el FMLN para ser aceptado por sectores muy poderosos en El Salvador”. Y es que en su discurso del 1 de junio el Presidente había manifestado en forma inequívoca: “Tenemos la obligación histórica de terminar con esa guerra, y lo haremos por los medios que la misma democracia provee”. Un compromiso atrevido y arriesgado, sobre todo en aquellas circunstancias, con la lucha abierta en el terreno. Como parte fundamental del método, y esto también lo destaca el Padre Ellacuría, el Presidente nunca estaría presente en la mesa de negociación, porque cualquier palabra de un Presidente es un compromiso que es muy difícil manejar. El Presidente, que estuvo a cada instante en la conducción de la estrategia negociadora de sus representantes en la mesa, sólo apareció cuando ya todo estaba consumado.

El Padre Ellacuría destaca, con espíritu de avanzada, las perspectivas a partir del momento de inicio: “Pero, aunque el nuevo procedimiento le trae ventajas al presidente Cristiani, también le trae compromisos. Se reconoce, en primer lugar, que en El Salvador se da una verdadera guerra, considerada por él como fratricida e injusta y que no basta con el binomio lucha armada-elecciones para acabar con ella; esta guerra por más que haya sido ‘desatada por fuerzas totalitarias marxistas leninistas’ tiene como base profundos problemas sociales y económicos, sin cuya superación poco se podrá hacer para alcanzar una paz justa y duradera”.

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